{"id":1353,"date":"2012-01-19T16:18:14","date_gmt":"2012-01-19T19:18:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=1353"},"modified":"2012-01-19T16:18:14","modified_gmt":"2012-01-19T19:18:14","slug":"la-imposicion-de-la-civilizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=1353","title":{"rendered":"La imposici\u00f3n de la civilizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"2pt\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">Por Jos\u00e9 Luis Parra<br \/>\n<i>\u201cYo he conocido esta tierra, \/ en que el paisano viv\u00eda \/ y su ranchito ten\u00eda \/y sus hijos y mujer.<br \/>\n\u2026. y apenas la madrugada\/ empezaba a coloriar&#8230; \/ era cosa de largarse \/ cada cual a trabajar&#8230;<br \/>\nTendiendo al campo la vista \/ s\u00f3lo v\u00eda hacienda y cielo.\u201d <b>(Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, Mart\u00edn Fierro)<\/b><\/i><br \/>\nAs\u00ed describi\u00f3 Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez al modo de producci\u00f3n y de vida caracter\u00edsticos de los siglos XVII a XIX en las extensiones de las llanuras sudamericanas y a un tipo de trabajador cuentapropista conocido como gauderio o gaucho.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nEn sus primeras incursiones americanas, los colonizadores espa\u00f1oles abandonaron animales (vacunos y equinos) que se multiplicaron por millones en nuestras llanuras gracias a la abundancia de alimento y la falta de depredadores. Hacia el siglo XVII, los gauchos, expertos jinetes, eran autorizados por el gobierno espa\u00f1ol para cazar al ganado cimarr\u00f3n (salvaje). Los principales productos obtenidos de los animales eran el cebo (grasa) y el cuero.<br \/>\nEl avance del control espa\u00f1ol sobre el territorio ind\u00edgena produjo la expansi\u00f3n de los gauchos, afincados  en las primitivas estancias o en los m\u00e1rgenes de las ciudades, por lo que constituyeron el grupo social conocido como \u201corilleros\u201d.<br \/>\nEl gaucho constituy\u00f3 la mano de obra fundamental para el crecimiento econ\u00f3mico de la Colonia y as\u00ed pudo consolidarse el proceso de la independencia del poder espa\u00f1ol: tanto participaron en la defensa de Buenos Aires frente a las invasiones inglesas (1806 y 1807) como formaron parte de los ej\u00e9rcitos argentinos.<br \/>\nSin embargo, como no todos estaban dispuestos a enrolarse, los gobiernos debieron utilizar herramientas como la \u201cleva\u201d. As\u00ed, ya el 29 de mayo de 1810 la Primera Junta de gobierno en Buenos aires debi\u00f3 organizar una fuerza militar, para lo que estableci\u00f3 una <i>\u201crigurosa leva, en la que ser\u00e1n comprendidos todos los vagos sin ocupaci\u00f3n conocida, desde la edad de 18 hasta 40 a\u00f1os\u201d<\/i>.<br \/>\nPor un tiempo coexistieron dos concepciones o proyectos de pa\u00eds, pero poco a poco se fue imponiendo el concepto clasista que impuso la conformaci\u00f3n de una oligarqu\u00eda nativa asociada a la propiedad de la tierra. Para ello, mientras los ej\u00e9rcitos de Belgrano y San Mart\u00edn luchaban por la independencia y miles de soldados ofrec\u00edan sus vidas en los campos de toda Am\u00e9rica, personajes como Bernardino Rivadavia participaron en las luchas pol\u00edticas internas para tomar el gobierno y utilizarlo para sus propios fines. Mientras se extend\u00edan las fronteras desplazando a los ind\u00edgenas, se continu\u00f3 la pr\u00e1ctica de  reparto de tierras a nuevos propietarios. Sumado a la abolici\u00f3n de la esclavitud, se profundiz\u00f3 el problema de la falta de mano de obra barata.<br \/>\nLa nueva clase social dominante se sirvi\u00f3 nuevamente de aquel viejo concepto de \u201cvago\u201d. As\u00ed consider\u00f3 entonces al gaucho, hasta entonces hombre libre y trabajador cuentapropista.<br \/>\nEn 1815, el gobierno centralista de Buenos Aires tom\u00f3 como modelo una ley espa\u00f1ola (de \u201cVagos y maleantes\u201d) y sancion\u00f3 un \u201cReglamento de tr\u00e1nsito de individuos\u201d. Comenz\u00f3 as\u00ed la triste historia de la apropiaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de la tierra y el control social de las clases subalternas. El reglamento establec\u00eda que <i>\u201ctodo individuo que no tenga propiedad leg\u00edtima de subsistir ser\u00e1 reputado en la clase de sirviente, debi\u00e9ndolo hacer constar ante el juez territorial del partido\u201d<\/i>.<br \/>\nLos reglamentos variaban muy poco de provincia a provincia y junto a la Ley de Vagos otorgaron a los patrones el poder absoluto sobre el gaucho. Cuando un \u201csirviente\u201d abandonaba sus tareas, el estanciero avisaba a las autoridades para que lo rastrearan y devolvieran a su \u201cempleo\u201d.<br \/>\nAl no poder dejar la estancia, los peones deb\u00edan abastecerse en el almac\u00e9n propiedad del estanciero, que vend\u00eda mucho m\u00e1s caro que en el pueblo. De tal modo, al cabo de unos meses, el trabajador le deb\u00eda dinero a su patr\u00f3n, lo que constitu\u00eda otra raz\u00f3n para que no se le permitiera abandonar la propiedad y el trabajo forzado.<br \/>\nLa familia completa del gaucho -devenido a pe\u00f3n rural- quedaba a merced del patr\u00f3n en este verdadero sistema feudal.<br \/>\nLuego de varias d\u00e9cadas de luchas sociales y pol\u00edticas, la oligarqu\u00eda asociada a los intereses de las potencias (especialmente Gran Breta\u00f1a) logr\u00f3 derrocar a Juan Manuel de Rosas para imponer el ingreso de la Argentina al sistema de la divisi\u00f3n internacional del trabajo, sentenciando a nuestro pa\u00eds a producir materias primas y consumir productos industrializados. Recrudeci\u00f3 el problema de la falta de mano de obra barata para aumentar las ganancias de los nuevos due\u00f1os del pa\u00eds.<br \/>\nEl control del Estado le brind\u00f3 a la oligarqu\u00eda la legalidad para consolidar su imperio, tanto sobre la tierra como sobre todo lo que se plantara sobre ella. Por ejemplo, en 1867, una ley de la provincia de Buenos Aires establec\u00eda que <i>\u201csiendo frecuentes los casos en que los habitantes de la provincia se dirigen al gobierno entablando quejas o denunciando abusos de los jueces de paz, \u2026 Decreta: no se dar\u00e1 tramitaci\u00f3n a ning\u00fan escrito que tenga por objeto denunciar quejas o abusos de los jueces de paz; cuando \u00e9stos han procedido como funcionarios de la administraci\u00f3n de justicia&#8230;\u201d<\/i><br \/>\nLa extensi\u00f3n del alambrado a partir de 1855 consolid\u00f3 por fin el modelo de la propiedad privada sobre la tierra y aceler\u00f3 la pol\u00edtica de conquista completa sobre los territorios en poder de los pueblos originarios. La maquinaria inglesa de la Revoluci\u00f3n Industrial requer\u00eda ingentes cantidades de materias primas (especialmente lana y algod\u00f3n).<br \/>\nLa dicotom\u00eda \u201cCivilizaci\u00f3n y barbarie\u201d difundida por Domingo F. Sarmiento en su \u201cFacundo\u201d aplac\u00f3 las conciencias para permitir al gobierno ahogar los reclamos populares que resist\u00edan a la imposici\u00f3n de este modelo de dependencia, en una verdadera acci\u00f3n militante de trabajo publicitario que -al decir de Celina Lacay- construy\u00f3 <i>\u201clos primeros n\u00facleos de la ideolog\u00eda de un sector social que se aprestaba a la creaci\u00f3n de resortes institucionales necesarios para su legitimaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d.<\/i><br \/>\nEl propio Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez se inclin\u00f3 a aceptar como irreversible el avance del progreso, como cuando escribi\u00f3 en 1882 en \u201cInstrucci\u00f3n del estanciero\u201d que <i>\u201cDesde hace muchos a\u00f1os a esta parte, la modificaci\u00f3n de mayor consecuencia introducida en la industria, ha sido la de los campos alambrados&#8230; Se han asegurado los intereses, se han modificado los trabajos, han variado las costumbres, se ha hecho posible la planteaci\u00f3n de un buen sistema de polic\u00eda, y en todo puede decirse, hemos dado principio a nuevos sistemas de econom\u00eda rural. Este ha sido el primer paso en el camino de un incalculable progreso&#8230;\u201d.<\/i><br \/>\nEl progreso de la Revoluci\u00f3n Industrial y la inclusi\u00f3n de nuestro pa\u00eds al orden del sistema capitalista sentenci\u00f3 a nuestros gauchos a la extinci\u00f3n. Los que no aceptaron la sumisi\u00f3n de convertirse en peones rurales fueron reprimidos cuando intentaron seguir los alzamientos de caudillos de la talla del Chacho Pe\u00f1aloza o Felipe Varela. Muchos fueron engrillados y obligados a pelear y morir en la oprobiosa \u201cGuerra contra el Paraguay\u201d. En los registros oficiales -tan poco estudiados por la lavada Historia Oficial- pueden encontrarse piezas antol\u00f3gicas como un Recibo extendido al gobierno por un artesano, en el que se lee: <i>\u201cRecib\u00ed de la Tesorer\u00eda la suma de $ 40 por la construcci\u00f3n de 200 grillos para los voluntarios catamarque\u00f1os que marchan a la guerra contra el Paraguay\u201d. <\/i><br \/>\nLa oligarqu\u00eda promocion\u00f3 entonces la inmigraci\u00f3n de miles de europeos -empobrecidos por causa del propio sistema capitalista- como forma de paliar la falta de mano de obra barata.<br \/>\nLos inmigrantes convocados no recibieron tierras tal como se les promet\u00eda. Como bien lo advirti\u00f3 Alain Rouqui\u00e9, <i>\u201clos grandes propietarios no estimaban en modo alguno necesario compartir la riqueza agropecuaria, origen del prestigio social y motor de la econom\u00eda con los reci\u00e9n llegados, as\u00ed como no mostraron jam\u00e1s inter\u00e9s en incorporarlos definitivamente a la comunidad nacional y, por consiguiente, a la sociedad pol\u00edtica argentina&#8230; El grupo tradicional de grandes propietarios y sus representantes en el poder no conceb\u00edan a la inmigraci\u00f3n m\u00e1s que como una fuente de mano de obra barata&#8230;\u201d.<\/i><br \/>\nNo obstante el poder que detentaba la oligarqu\u00eda, miles de inmigrantes de gran diversidad de origen se asentaron en las ciudades. Y a pesar del Poder de aquella oligarqu\u00eda, los reci\u00e9n llegados no se alinearon ni arrodillaron sumisos ante el modelo que se les propon\u00eda. Por ello, el Estado argentino, as\u00ed como ya lo hiciera con su guerra sobre gauchos e ind\u00edgenas, debi\u00f3 enfrentar un conflicto con el objetivo de establecer un nuevo orden basado esta vez en el ejercicio de un mayor control social y en la imposici\u00f3n de una educaci\u00f3n que moldeara a los nuevos ciudadanos \u201ca su imagen y semejanza\u201d: los nuevos argentinos d\u00f3ciles y civilizados.<br \/>\nPero esta es una historia que merece otra p\u00e1gina.<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Luis Parra \u201cYo he conocido esta tierra, \/ en que el paisano viv\u00eda \/ y su ranchito ten\u00eda \/y sus hijos y mujer. \u2026. y apenas la madrugada\/ empezaba a coloriar&#8230; \/ era cosa de largarse \/ cada cual a trabajar&#8230; Tendiendo al campo la vista \/ s\u00f3lo v\u00eda hacienda y cielo.\u201d (Jos\u00e9 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-1353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1353"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1355,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions\/1355"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}