{"id":1472,"date":"2012-04-17T17:18:15","date_gmt":"2012-04-17T20:18:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=1472"},"modified":"2012-04-17T17:18:15","modified_gmt":"2012-04-17T20:18:15","slug":"honras-y-deshonras-en-nuestra-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=1472","title":{"rendered":"Honras y deshonras en nuestra historia"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" size=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Jos\u00e9 Luis Parra<br \/>\nA pesar la cantidad de actos oficiales y actividades que recordaron el bicentenario de la revoluci\u00f3n de mayo, poco fue lo aportado para aclarar algunas cuestiones que permanecen en sombras en nuestra Historia; especialmente en lo que se refiere a la ideolog\u00eda de quienes participaron activamente en los sucesos de nuestros or\u00edgenes, as\u00ed como las consecuencias de sus actos.<br \/>\nMuchos protagonistas fueron falseados por la Historia Oficial, escrita a medida para sostener el estatus triunfador de las \u00e9lites nativas aliadas al poder econ\u00f3mico de las potencias. Tal el caso de Bernardino Rivadavia, uno de los exponentes m\u00e1ximos de la traici\u00f3n a su pueblo.<br \/>\nEn algunos casos, la Historia Oficial hizo \u201cdesaparecer\u201d a hombres y mujeres que pugnaron por construir un lugar en el mundo con libertad y justicia. En otros, sin embargo, el ocultamiento fue para quienes se vendieron al sucio pago del soborno, para el espionaje o la traici\u00f3n. Uno de estos personeros de la entrega y la corrupci\u00f3n fue Mariano Castilla y Ramos.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nSe sabe que naci\u00f3 en Buenos Aires. En los archivos brit\u00e1nicos qued\u00f3 registrado su nombre como extranjero residente en Londres.<br \/>\nEste porte\u00f1o viaj\u00f3 posiblemente a Inglaterra en 1803, enviado por alguno de los grupos econ\u00f3micos influyentes del R\u00edo de la Plata para activar en favor de la independencia de Am\u00e9rica del poder espa\u00f1ol.<br \/>\nLos registros brit\u00e1nicos guardan algunas cartas de Castilla, como las dirigidas al Ministro de Guerra Castlereagh a partir de 1805, pidiendo se le reembolsaran m\u00e1s de 5 mil libras en concepto de gastos para el env\u00edo de \u201cagentes\u201d al R\u00edo de la Plata.. Queda claro as\u00ed que este americano fue comprado y sostenido por el inter\u00e9s brit\u00e1nico.<br \/>\nHacia 1807, conociendo los sucesos producidos por la Invasi\u00f3n Inglesa a Buenos Aires y en colaboraci\u00f3n con otro agente llamado Eugenio Cort\u00e9s, present\u00f3 un plan de intervenci\u00f3n inglesa en el R\u00edo de la Plata. Incluso se ofreci\u00f3 -tal como consta en otra carta a Castlereagh fechada el 10 de julio de 1807- viajar a Buenos aires para servir a la causa y lograr contactos m\u00e1s estrechos con el bando criollo.<br \/>\nLuego de la derrota inglesa en Buenos Aires, a partir de 1808 debi\u00f3 variar su estrategia. As\u00ed es que se relacion\u00f3 con algunos de los americanos que militaban a favor de la independencia bajo la protecci\u00f3n inglesa, como Saturnino Rodr\u00edguez Pe\u00f1a y Manuel Aniceto Padilla.<br \/>\nLa invasi\u00f3n napole\u00f3nica a Espa\u00f1a en 1808 puso fin a este tipo de intrigas. Espa\u00f1a se convirti\u00f3 en aliada de Inglaterra y Castilla se defini\u00f3 como activo agente ingl\u00e9s. Desde esa posici\u00f3n -incluso luego de la Revoluci\u00f3n de Mayo- manifest\u00f3 un indisimulado encono contra su tierra de origen. Y trabaj\u00f3 con dedicaci\u00f3n para complicarle las gestiones a los enviados de los gobiernos americanos a Londres.<br \/>\nManuel Moreno lo cit\u00f3 en una carta dirigida a Tom\u00e1s Guido en 1812, en la que recordaba su gesti\u00f3n en Londres como enviado de Buenos Aires y el <strong><em>\u201cdespreciable car\u00e1cter\u201d<\/em><\/strong> de Castilla, describi\u00e9ndolo como <em><strong>\u201csin sentimientos de honor y moralidad\u201d<\/strong><\/em>.<br \/>\nSu virulencia contra todo movimiento independentista la expuso en una carta de junio de 1812 dirigida a Roberto P. Staples, c\u00f3nsul ingl\u00e9s en Buenos Aires, acusando de esp\u00edas pagados por Francia a los pasajeros de la fragata George Canning, encabezados por Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. En la misiva, Castilla se\u00f1alaba que <em><strong>\u201che sido informado por personas interesadas y que se encuentran ahora en Londres que esos pasajeros fueron enviados y provistos de dinero por el gobierno franc\u00e9s. La negociaci\u00f3n fue abierta por el ayuda de campo del mariscal Victor, desde un tiempo antes prisionero en C\u00e1diz, pero que fue libertado y enviado a Francia por secreta instigaci\u00f3n de los mencionados caballeros\u201d<\/strong><\/em>.<br \/>\nLa intenci\u00f3n era desprestigiar a San Mart\u00edn, Alvear y el grupo de militares llegados a Am\u00e9rica para incorporarse a la Revoluci\u00f3n, frente los influyentes comerciantes ingleses de Buenos Aires y sus aliados criollos.<br \/>\nEn realidad, la referida relaci\u00f3n con Francia fue explicada luego por el propio Carlos de Alvear, quien refiri\u00f3 que -utilizando dinero como rescate- se hab\u00eda logrado concretar la fuga del teniente coronel franc\u00e9s Rossels, hasta entonces prisionero en el castillo de Santa Catalina en C\u00e1diz, con el objeto de que se encontrara con el Mariscal Victor, general franc\u00e9s  a cargo del sitio del puerto y enclave de C\u00e1diz en 1810. Alvear confirm\u00f3 entonces que el enviado llev\u00f3 <em><strong>\u201ccartas en las que suplicaba interpusiese su mediaci\u00f3n para que fuesen puestos en libertad oficiales americanos que hab\u00edan sido prisioneros en los ej\u00e9rcitos de Espa\u00f1a para que as\u00ed pudieran pasar a Am\u00e9rica y sostener la independencia&#8230;\u201d<\/strong><\/em>.<br \/>\nCuriosamente, en la defensa espa\u00f1ola de C\u00e1diz contra el ej\u00e9rcito invasor franc\u00e9s, particip\u00f3 activamente Diego, padre de Carlos de Alvear.<br \/>\nOtra acci\u00f3n de intrigas y espionaje de Mariano Castilla y Ramos fue determinante para la llegada de James Florence Burke a Buenos Aires.<br \/>\nBurke era un irland\u00e9s que viaj\u00f3 al R\u00edo de la Plata como esp\u00eda a favor de la corona inglesa durante los primeros a\u00f1os del siglo XIX.<br \/>\nSu misi\u00f3n en Buenos Aires fue la de tomar contacto con los nativos, especialmente con comerciantes porte\u00f1os, para conocer la opini\u00f3n y trabajar a favor de una posible intervenci\u00f3n brit\u00e1nica.<br \/>\nComo se\u00f1al\u00e9 en otros art\u00edculos, Buenos Aires recib\u00eda gran cantidad de cargamentos de contrabando. En muchos casos, los funcionarios de la Corona se beneficiaban con este negocio ilegal. Muchos comerciantes formaban parte de esta legi\u00f3n, as\u00ed como lo hac\u00eda una verdadera corte de abogados que serv\u00eda a los intereses de los comerciantes ingleses tanto como a comerciantes locales que lucraban con las actividades ilegales.<br \/>\nEl objetivo de Burke en Buenos Aires fue principalmente relacionarse con los principales activistas revolucionarios se\u00f1alados por Castilla, entre los que destacaban los hermanos Nicol\u00e1s y Saturnino Rodr\u00edguez Pe\u00f1a, Hip\u00f3lito Vieytes, Juan Jos\u00e9 Castelli y Manuel Belgrano.<br \/>\nHacia  1803, el propio Castilla habr\u00eda informado a las autoridades inglesas acerca del crecimiento de estas incipientes organizaciones clandestinas propiciadoras de la independencia americana. Uno de los conocedores de estas intenciones fue Sir Sidney Smith,  almirante de la flota brit\u00e1nica que hab\u00eda trasladado a la familia real portuguesa a Brasil, de gran ascendiente con la Princesa Carlota Joaquina, con quien impulsar\u00eda el movimiento Carlotino para la separaci\u00f3n del R\u00edo de la Plata del poder del Rey Fernando VII.<br \/>\nLos movimientos favorables a la separaci\u00f3n de Espa\u00f1a y la tendencia a buscar apoyo en la Gran Breta\u00f1a fue conocida as\u00ed por el ministro de Guerra Lord Castlereagh y por el primer ministro William Pitt, lo que dio impulso a la misi\u00f3n de Burke.<br \/>\nLuego, la historia es conocida. En 1803 Castlereagh encarg\u00f3 al comodoro Home Riggs Popham que estudiara con el activista venezolano Franciso Miranda el plan para la invasi\u00f3n de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola por varias expediciones militares. Estas invasiones ser\u00edan apoyadas -a nivel local- por los partidarios de una independencia pol\u00edtica, pero no econ\u00f3mica. Ese mismo a\u00f1o fue elevado al Gabinete el plan que planteaba organizar dos expediciones. La de Venezuela ser\u00eda comandada por el mismo Miranda y contar\u00eda con dos mil soldados brit\u00e1nicos, cuerpos de caballer\u00eda y artiller\u00eda. La del R\u00edo de la Plata ser\u00eda comandada por Popham con tres mil soldados. Este plan fue estudiado pero finalmente no se aprob\u00f3 por la salida de Pitt del Gabinete.<br \/>\nEl retorno de Pitt al gobierno, convocado por el rey Jorge III, puso al Plan nuevamente en carpeta y al fin se ejecut\u00f3 en el R\u00edo de la Plata, previo paso y conquista de la Colonia del Cabo en Sud\u00e1frica.<br \/>\nLa afinidad con el comercio brit\u00e1nico se demostr\u00f3 en Buenos Aires durante la primera invasi\u00f3n en 1806.<br \/>\nLas autoridades del Cabildo y el resto de los funcionarios p\u00fablicos fueron obligados a prestar juramento de fidelidad al rey brit\u00e1nico. Sin embargo, otras 58 personas que no estaban obligadas a hacerlo se presentaron a jurar fidelidad a la Corona. En otro acto de ocultamiento de la historia, Inglaterra extravi\u00f3 el acta en la que se detallaban sus nombres.<br \/>\nPara finalizar, contrastamos la acci\u00f3n intrigante y oportunista de Mariano Castilla y Ramos con la honrosa actitud de Manuel Belgrano, quien justamente ante la obligaci\u00f3n de jurar al rey ingl\u00e9s por ser miembro del Consulado, manifest\u00f3 a las autoridades invasoras que dicha instituci\u00f3n no representaba s\u00f3lo a Buenos Aires sino al virreinato, mientras trataba de convencer al resto de los miembros a adherir a su posici\u00f3n. Como lo cuenta el mismo Belgrano, <em><strong>\u201c[&#8230;] les expuse [a los miembros del Consulado] que de ning\u00fan modo conven\u00eda a la fidelidad de nuestros juramentos que la  corporaci\u00f3n reconociese otro Monarca: habiendo adherido a mi opini\u00f3n, fuimos a ver y a hablar con el General [William Carr Beresford], a quien manifest\u00e9 mi solicitud y defiri\u00f3 a la resoluci\u00f3n; entre tanto los dem\u00e1s individuos del Consulado, que llegaron a extender estas gestiones se reunieron y  no pararon hasta desbaratar mis justas ideas y prestar el juramento de reconocimiento a la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica, sin otra consideraci\u00f3n que la de sus intereses. Me libert\u00e9 de cometer, seg\u00fan mi modo de pensar, este atentado, y procur\u00e9 salir de Buenos Aires, casi como fugado; porque el General se hab\u00eda propuesto que yo prestase el juramento [&#8230;] y pas\u00e9 a la Banda Oriental del R\u00edo de la Plata, a vivir en la capilla de Mercedes\u201d<\/strong><\/em>. <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Luis Parra A pesar la cantidad de actos oficiales y actividades que recordaron el bicentenario de la revoluci\u00f3n de mayo, poco fue lo aportado para aclarar algunas cuestiones que permanecen en sombras en nuestra Historia; especialmente en lo que se refiere a la ideolog\u00eda de quienes participaron activamente en los sucesos de nuestros [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-1472","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1472"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1472\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1474,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1472\/revisions\/1474"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}