{"id":1661,"date":"2013-01-05T18:19:43","date_gmt":"2013-01-05T21:19:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=1661"},"modified":"2013-01-05T18:19:43","modified_gmt":"2013-01-05T21:19:43","slug":"de-fragilidades-y-firmezas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=1661","title":{"rendered":"De fragilidades y firmezas"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Carlos Solero<br \/>\nUn momento para pensar sobre la infancia y la juventud. Pero hay tantas \u201cjuventudes\u201d e \u201cinfancias\u201d como situaciones se registren al interior de una sociedad. Est\u00e1n los hiperintegrados al sistema de la mercanc\u00eda y los excluidos.<br \/>\n\u00bfHacia d\u00f3nde se orienta la br\u00fajula de las sociedades contempor\u00e1neas si se reflexiona acerca de la situaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los j\u00f3venes y los ni\u00f1os?<br \/>\n<!--more--><br \/>\nLas se\u00f1ales preliminares no son alentadoras si observamos que una competitividad brutal y un consumismo compulsivo y exacerbado son los mensajes que se lanzan como consignas para llegar primeros no se sabe adonde y tampoco para qu\u00e9.<br \/>\nEs cierto que hay tantas \u201cjuventudes\u201d e \u201cinfancias\u201d como situaciones se registren al interior de una sociedad.<br \/>\nEst\u00e1n los hiperintegrados al sistema de la mercanc\u00eda y los excluidos y marginados.<br \/>\nCada uno con particularidades de existencia y expectativas. Pero la se\u00f1al un\u00edvoca desde el sistema establecido parece ser trepar en la pir\u00e1mide, lo que bien puede ser un salto hacia diversos abismos.<br \/>\nA pesar que desde la publicidad-propaganda de las sociedades de consumo contempor\u00e1neas se pretenda generar la ilusi\u00f3n de infinitud debemos ser concientes de lo vulnerable, limitada y fr\u00e1gil que es nuestra existencia.<br \/>\nEn efecto, el llamamiento nieztcheano hacia el superhombre del Zaratustra era un imperativo categ\u00f3rico moral, un llamamiento hacia la superaci\u00f3n \u00e9tica en medio del tembladeral de la bisagra decimon\u00f3nica y no el clamor hacia la dominaci\u00f3n de los otros.<br \/>\nLas ofertas de eternidad pagadera en cuotas, con dinero pl\u00e1stico ser\u00edan un boleto de viaje sideral a la trascendencia en medio del derrumbe. Aparecen como mensajes desde el m\u00e1s ac\u00e1 propalando una infinitud inexistente, llamadas telef\u00f3nicas de por vida para intercambiar banales comentarios que nada dicen sobre la vida genuina, m\u00faltiples probabilidades de compra de productos obsolescentes apenas cruzado el umbral de los bazares y emporios mercantiles.<\/p>\n<p><b>Presente perpetuo<\/b><br \/>\nComo explica el fil\u00f3sofo Michell Maffesoli en su libro \u201cEl instante eterno. El retorno de lo tr\u00e1gico en las sociedades posmodernas\u201d, se predica por sobre todo hacia los sectores juveniles el llamamiento a goces extremos, m\u00e1gicos e inmediatos. Algo as\u00ed como un culto dionis\u00edaco de sensaciones fuertes para cubrir el vac\u00edo de las existencias que no pueden articular proyectos de largo alcance. El v\u00e9rtigo con la m\u00fasica tecno como y los energizantes y estimulantes, operar\u00edan como placebos para las m\u00faltiples soledades que se encuentran en estos rituales. Tragedias contempor\u00e1neas a alta velocidad y nomadismo. Como un reflujo de vidas tribales que no logran anclaje para la construcci\u00f3n colectiva y donde los simulacros est\u00e9ticos de ornamentos y vestimentas sean la coraza de los guerreros del nuevo milenio sin divisas perennes. Juegos y m\u00e1s juegos de guerra en las pantallas de los ordenadores y en calles de las grandes urbes. Un\u00a0 ludismo tr\u00e1gico en el que todo fluye y se evapora, juegos virtuales con actuantes reales pero ef\u00edmeros.<br \/>\nVidas precarias, corro\u00eddas y desechadas por el mercado como un residuo m\u00e1s de la maquinaria mercantil.<br \/>\nComo se\u00f1ala Marc Aug\u00e9 la ideolog\u00eda de un presente perpetuo que busca clausurar perspectivas de transformaci\u00f3n progresiva.<\/p>\n<p><b>Metr\u00f3polis recargada<\/b><br \/>\nVale la pena recordar la magn\u00edfica y conmovedora pel\u00edcula de Fritz Lang &#8220;Metr\u00f3polis&#8221;. En la misma, una verdadera obra maestra del cine expresionista alem\u00e1n, se muestra una sociedad ficticia de abundancia y placeres para una reducida elite dirigente, mientras en el subsuelo una vasta legi\u00f3n de seres sometidos es la que sostiene el despilfarro a costa de su cr\u00f3nico sacrificio.<br \/>\nLas sociedades del presente parecen no distar demasiado de aquella antiutop\u00eda. En efecto, los avisos televisivos incitan al consumo compulsivo de mercanc\u00edas que por lo dem\u00e1s no hacen sino generar la ilusi\u00f3n colectiva de bienestar que no es tal.<br \/>\nYa que como sabemos, m\u00e1s all\u00e1 de los \u00edndices exhibidos de modo p\u00fablico la distribuci\u00f3n de bienes no es ni cerca equitativa.<br \/>\nVivimos en sociedades cada vez m\u00e1s desiguales y como en la ya centenaria cr\u00f3nica ciudadana de Rafael Barrett, es dable ver cada d\u00eda a cientos de personas hurgando en los contenedores de residuos para buscar sustento a necesidades b\u00e1sicas insatisfechas. Sombras que deambulan por las calles cuando el sol comienza a ocultarse y las luces artificiales que asoman s\u00f3lo para aquellos que gozan del fest\u00edn capitalista.<br \/>\nEl auge de la construcci\u00f3n, la multiplicaci\u00f3n edilicia no refleja un aumento de viviendas para los sectores populares, sino una espectacular expansi\u00f3n de inversiones financieras.<br \/>\nEsto significa que la brecha entre los poseedores y los despose\u00eddos se amplia ad infinitum.<br \/>\nQuiz\u00e1s haya que preguntarse c\u00f3mo se\u00f1ala Mart\u00ednez Estrada en La Cabeza de Goliath cu\u00e1ntas ciudades conviven en el seno de las grandes urbes. Para concluir en una inquietante reflexi\u00f3n\u00a0 y es que la exclusi\u00f3n social se mantiene vigente a\u00fan trascurridos los a\u00f1os y los,\u00a0 gritos de libertad m\u00e1s ahogados que tronantes, gracias a las estructuras vigentes y dominantes.<\/p>\n<p><b>Serenidad y firmeza<\/b><br \/>\nLas reflexiones precedentes no deben orientarnos hacia el escepticismo y la quietud, sino al intento de un esfuerzo de debate y construcci\u00f3n colectiva para superar los tiempos sombr\u00edos cargados de profec\u00edas y presagios que buscan paralizar, controlar, manipular.<br \/>\nDesde nuestra perspectiva preferimos afirmar con Jos\u00e9 Saramago la importancia de mantener la serenidad de sabernos transitorios y ser capaces de re\u00edrnos de esto. Pero por sobre todas las cosas como dice este brillante narrador filos\u00f3fico de la vida, \u201cel valor de ser firme en tiempos de inconsistencia\u201d.<br \/>\n<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Solero Un momento para pensar sobre la infancia y la juventud. Pero hay tantas \u201cjuventudes\u201d e \u201cinfancias\u201d como situaciones se registren al interior de una sociedad. 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