{"id":1665,"date":"2013-01-05T18:24:29","date_gmt":"2013-01-05T21:24:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=1665"},"modified":"2013-01-05T18:24:29","modified_gmt":"2013-01-05T21:24:29","slug":"los-nombres-de-la-patria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=1665","title":{"rendered":"Los nombres de la patria"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Jos\u00e9 Luis Parra<br \/>\nEl vocablo argentina proviene del  lat\u00edn \u201cargentum\u201d [plata]. A pesar de que en 1516 Juan D\u00edaz de Sol\u00eds denomin\u00f3 como \u201cMar Dulce\u201d al luego llamado R\u00edo de la Plata, la relaci\u00f3n con la plata -tanto del r\u00edo como de la regi\u00f3n- qued\u00f3 plasmada por los usos de los portugueses, embriagados por la leyenda del Rey Blanco (el color de la plata) y su reino rebosante de metales preciosos.<br \/>\nLa leyenda ten\u00eda una base de verdad. Se trataba de Sumaj Orcko, la monta\u00f1a de plata llamada Cerro Rico o Cerro de Potos\u00ed por los conquistadores espa\u00f1oles. Se calcula que m\u00e1s de 8 millones de ind\u00edgenas resultaron muertos all\u00ed por la explotaci\u00f3n de la mina de plata m\u00e1s grande del planeta.<br \/>\nLa sed de riquezas y la explotaci\u00f3n de los recursos conquistados determin\u00f3 la denominaci\u00f3n de los espacios y los seres que habiltaban en ellos. Como afirma el escritor uruguayo Daniel Ginerman (IaIr Menachem), <b><i>\u201c&#8230;nombrar es dar destino&#8230; Reci\u00e9n cuando una porci\u00f3n de materia o de conciencia es acotada a trav\u00e9s de recibir &#8216;designaci\u00f3n&#8217; (\u00e9sto es: nombre y forma), adquiere la posibilidad de generar una estrategia, una rutina, que hace manifiesto el sentido de su existencia en el tiempo.\u201d<\/i><\/b><br \/>\nDe acuerdo a esta idea, nuestro pa\u00eds fue compelido a plasmar un sentido luctuoso de existencia en el tiempo.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nEl gran Mar Dulce muy pronto fue confirmado como R\u00edo de la Plata o r\u00edo argentino, t\u00e9rmino que se extendi\u00f3 a toda la regi\u00f3n.<br \/>\nPero fue en 1602 cuando se convalid\u00f3 el nombre, al publicarse el poema \u201cLa Argentina\u201c del cl\u00e9rigo y expedicionario espa\u00f1ol Mart\u00edn del Barco Centenera.<br \/>\nSe hace evidente la relaci\u00f3n viva y estrecha entre historia y literatura. Un pueblo (o pa\u00eds) expresa en la literatura su idiosincracia, sus aspiraciones y su pretensi\u00f3n de c\u00f3mo quiere ser reconocido.<br \/>\nRepasar la historia de la literatura en la Argentina nos permite entender cuestiones fundamentales de nuestra historia y conocer aspectos esenciales de nuestra propia vida.<br \/>\nHay quienes se resisten a reconocer a la literatura colonial como parte del acervo cultural de nuestra naci\u00f3n. Para confrontar esa idea, s\u00f3lo basta recordar el poema de del Barco Centenera y su notable influencia en el pasado y presente de los argentinos.<br \/>\nOtro soldado expedicionario (que abraz\u00f3 tambi\u00e9n la causa eclesi\u00e1stica) fue Luis Miranda de Villafa\u00f1e, quien anduvo por estas tierras hacia 1540 y acompa\u00f1\u00f3 el derrotero al Paraguay de Alvar N\u00fa\u00f1ez Cabeza de Vaca. En su \u201cRomance eleg\u00edaco\u201d Miranda pint\u00f3 con realismo el drama de los primeros momentos de la conquista de nuestro suelo: <b><i>\u201cJuan Osorio se dec\u00eda \/ el valiente capit\u00e1n \/ Juan de Ayolas y Luj\u00e1n \/ y Medrano. \/ Salazar por cuya mano \/ tanto mal nos sucedi\u00f3; \/ Dios haya quien lo mand\u00f3 \/ tan sin tiento \/ tan sin ley ni fundamento, \/ con tan sobrado temor, \/ con tanta envidia y rencor \/ y cobard\u00eda. \/ En punto desde aquel d\u00eda, todo fue de mal en mal, \/ la gente y el general \/ y capitanes. \/ Trabajos, hambres y afanes \/ nunca nos falt\u00f3 en la tierra \/ y as\u00ed nos hizo la guerra \/ la cruel&#8230;.<br \/>\n&#8230;El esti\u00e9rcol y las heces \/ que algunos no diger\u00edan, \/ muchos tristes los com\u00edan, \/ que era espanto. \/ Alleg\u00f3 la cosa a tanto \/ que como en Jerusal\u00e9n, \/ la carne del hombre tambi\u00e9n \/ la comieron. \/ Las cosas que alli se vieron, \/ no se han visto en escritura. \/ \u00a1Comer la propia asadura \/ de su hermano! \u00a1Oh, juicio soberano \/ que not\u00f3 nuestra avaricia \/ y vio la recta justicia \/ que all\u00ed obraste! \/ A todos nos derribaste \/ la soberbia por tal modo \/ que era nuestra casa y lodo\/ todo uno.\u201d<\/i><\/b><br \/>\nAdem\u00e1s de criticar la codicia y maldad de Ayolas y Osorio en Paraguay, Miranda hizo referencia al acto de antropofagia ocurrido durante la primera fundaci\u00f3n de Buenos Aires en 1536. Este episodio tambi\u00e9n fue narrado por Ulrico Schmidel, cronista alem\u00e1n que fue parte de la expedici\u00f3n de Pedro de Mendoza.<br \/>\nEn su \u201cViaje al R\u00edo de la Plata\u201d, Schmidel escribi\u00f3: <b><i>\u201c&#8230;As\u00ed, pues, Dios, que todo lo puede, tuvo a bien damos el triunfo, y nos permiti\u00f3 tomarles el pueblo; mas no alcanzamos a apresar uno s\u00f3lo de aquellos indios, porque sus mujeres e hijos ya con tiempo hab\u00edan huido de su pueblo antes de atacarlos nosotros. En este pueblo de ellos no hallamos m\u00e1s que mantos de nuederen (nutrias) o iteren como se llaman&#8230;<br \/>\n&#8230;As\u00ed aconteci\u00f3 que llegaron a tal punto la necesidad y la miseria que por raz\u00f3n de la hambruna ya no quedaban ni ratas, ni ratones, ni culebras, ni sabandija alguna que nos remediase en nuestra gran necesidad e inaudita miseria; llegamos hasta comernos los zapatos y cueros todos. Y aconteci\u00f3 que tres espa\u00f1oles se robaron un roc\u00edn y se lo comieron sin ser sentidos: mas cuando se lleg\u00f3 a saber los mandaron prender e hicieron declarar con tormento; y luego que confesaron el delito los condenaron a muerte en horca, y los ajusticiaron a los tres. Esa misma noche otros espa\u00f1oles se arrimaron a los tres colgados en las horcas y les cortaron los muslos y otros pedazos de carne y cargaron con ellos a sus casas para satisfacer el hambre. Tambi\u00e9n un espa\u00f1ol se comi\u00f3 al hermano que hab\u00eda muerto en la ciudad de Bonos Ayres.\u201d<\/i><\/b><\/p>\n<p>La primera etapa de la colonizaci\u00f3n gener\u00f3 un proceso de mestizaje que se reflej\u00f3 en la literatura. Ruy D\u00edaz de Guzm\u00e1n -quien escribi\u00f3 en 1612 una obra que titul\u00f3 tambi\u00e9n \u201cLa Argentina\u201d- naci\u00f3 en Asunci\u00f3n hijo de un noble espa\u00f1ol y nieto de una guaran\u00ed. Adem\u00e1s del relato hist\u00f3rico de estas tierras desde la conquista, esta cr\u00f3nica se destaca porque narra la leyenda de una tal Luc\u00eda Miranda. Se trata de un conflicto pasional (tri\u00e1ngulo amoroso) en el que la protagonista, esposa del espa\u00f1ol Sebasti\u00e1n Hurtado, es secuestrada y tomada como su mujer por el cacique timb\u00fa Siripo. Enterado Hurtado, se deja apresar para encontrarse con Luc\u00eda. Los celos de Siripo determinan el darma final: Luc\u00eda muere en la hoguera y su marido es asaetado.<br \/>\nMuchos historiadores demostraron que este relato es una ficci\u00f3n, ya que no hubo mujeres en esa expedici\u00f3n. Seg\u00fan Felipe Pigna, se intentaba demonizar a los habitantes originarios. Teniendo en cuenta el origen mestizo del autor, tambi\u00e9n se propon\u00eda un argumento moral para declarar inaceptable las relaciones sexuales entre espa\u00f1oles e ind\u00edgenas, muy comunes entre hombres espa\u00f1oles y mujeres de los pueblos originarios.<br \/>\nLa narrativa adquiere un tono fundante. Horacio Eseverri expres\u00f3 al respecto que <b><i>\u201cel indio siempre en este tipo de historias representa el otro, lo opuesto, la irracionalidad, aqu\u00e9l que ni se piensa como integrado al proyecto del hombre blanco. \u00c9ste representa la civilizaci\u00f3n y el otro la barbarie. En el proyecto civilizador la base es la familia, la cual depende del autocontrol de los sentidos y de que la se\u00f1ora de la casa manifieste en todo momento su abnegaci\u00f3n y los pricipios cat\u00f3licos\u201d.<\/i><\/b><br \/>\nEl europeo conquistador, tanto como los criollos que conforman las nuevas elites en el poder, utilizan la lieratura, en sus distintas expresiones, para fundamentar su acci\u00f3n dominadora.<br \/>\nComo se\u00f1ala Eseverri, en todos los casos se repite la antinomia \u201ccivilizaci\u00f3n o barbarie\u201d. Todo lo bueno proviene de la civilizaci\u00f3n, que es europea. Lo malo, lo b\u00e1rbaro, es lo americano que debe reprimirse o extirparse. <\/p>\n<p>No fue un europeo el mayor exponente de esta filosof\u00eda. Domingo Faustino Sarmiento escribi\u00f3 en 1845 un ensayo como forma de criticar y luchar contra el gobierno y la figura de Juan Manuel de Rosas. En el \u201cFacundo\u201d, Sarmiento afirm\u00f3 que <b><i>\u201dEl mal que aqueja a la Rep\u00fablica Argentina es la extensi\u00f3n: el desierto la rodea por todas partes, y se le insin\u00faa en las entra\u00f1as; la soledad, el despoblado sin una habitaci\u00f3n humana, son, por lo general, los l\u00edmites incuestionables entre unas y otras provincias.<br \/>\n&#8230;As\u00ed es como en la vida argentina empieza a establecerse por estas peculiaridades el predominio de la fuerza brutal, la preponderancia del m\u00e1s fuerte, la autoridad sin l\u00edmites y sin responsabilidad de los que mandan, la justicia administrada sin formas y sin debates.<br \/>\n&#8230;Las razas americanas viven en la ociosidad, y se muestran incapaces, aun por medio de la compulsi\u00f3n, para dedicarse a un trabajo duro y seguido. Esto sugiri\u00f3 la idea de introducir negros en Am\u00e9rica, que tan fatales resultados ha producido. Pero no se ha mostrado mejor dotada de acci\u00f3n la raza espa\u00f1ola, cuando se ha visto en los desiertos americanos abandonada a sus propios instintos\u201d.<\/i><\/b><\/p>\n<p>Sin embargo no toda la literatura respondi\u00f3 al poder de las minor\u00edas. La poes\u00eda gauchesca cant\u00f3 la vida de los m\u00e1s humildes, en infinidad de cantos an\u00f3nimos, llegando a todo el pueblo en forma de cielitos o de payadas. Esta literatura alcanz\u00f3 momentos de gran altura con Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez y Bartolom\u00e9 Hidalgo. A\u00fan en tiempos de la colonia, los cantos populares enfrentaron la dominaci\u00f3n y cantaron a la independencia. Hidalgo es el autor de varios cielitos en los que expresa su sentimiento por la independencia, por el arraigo al suelo, por el respeto a los derechos humanos. Hidalgo nos ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo se debe nombrar a la Patria: <b><i>\u201cAll\u00e1 va cielo y m\u00e1s cielo, \/ libertad, muera el tirano, \/ o reconocernos libres \/ o adiosito y sable en mano.<br \/>\nEl cielito de la Patria \/ hemos de cantar paisanos, \/ porque cantando el cielito \/ se inflama nuestro entusiasmo; \/ Cielito, cielo, y m\u00e1s cielo, \/ cielito del coraz\u00f3n, \/  que el cielo nos da la paz \/ y el cielo nos da la UNI\u00d3N.\u201d<\/i><\/b><br \/>\n<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Luis Parra El vocablo argentina proviene del lat\u00edn \u201cargentum\u201d [plata]. 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