{"id":1848,"date":"2013-10-29T15:35:35","date_gmt":"2013-10-29T18:35:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=1848"},"modified":"2013-10-29T15:35:35","modified_gmt":"2013-10-29T18:35:35","slug":"orden-y-control-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=1848","title":{"rendered":"Orden y control social"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Jos\u00e9 Luis Parra<br \/>\nDomingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi pasaron a la Historia Argentina como adalides de la lucha de la Civilizaci\u00f3n contra la Barbarie, expresada en la intenci\u00f3n de imponer lo europeo anglosaj\u00f3n por sobre lo americano, e incluso sobre lo espa\u00f1ol en Am\u00e9rica. Ambos publicistas desarrollaron una acci\u00f3n militante contra el gobierno y la pol\u00edtica de proteccionismo econ\u00f3mico de Juan Manuel de Rosas. Esta acci\u00f3n militante entreg\u00f3 textos como el \u201cFacundo\u201d o las \u201cBases\u201d, que consolidaron los fundamentos de la ideolog\u00eda de un sector social que conquist\u00f3 el poder luego del derrocamiento de Rosas y precis\u00f3 la creaci\u00f3n de los recursos institucionales que exig\u00eda su permanencia en el poder a la par que su legitimaci\u00f3n hist\u00f3rica.<br \/>\nEl planteo pol\u00edtico de Sarmiento y Alberdi requer\u00eda la ca\u00edda del gobierno de Rosas para organizar luego al Estado Nacional, comprometido -a trav\u00e9s de la Constituci\u00f3n de 1853- a adoptar un modelo de apertura frente a las potencias industrializadas, asegurando la relaci\u00f3n de intercambio desigual de sus mercader\u00edas manufacturas por nuestras materias primas.<br \/>\n <!--more--><br \/>\nPara Celina Lacay, <i>\u201cla idea del orden se encontraba relacionada con la formaci\u00f3n del Estado. \u00c9ste, a trav\u00e9s de un sistema institucional reglamentado por normas legales, har\u00eda al funcionamiento de la sociedad que, as\u00ed, habr\u00eda alcanzado el estad\u00edo de civilizaci\u00f3n. El orden era la condici\u00f3n necesaria para que el Estado se desenvolviera como tal,&#8230; sin \u00e9l, el funcionamiento institucional se alterar\u00eda, provocando el peligro de su disoluci\u00f3n\u201d.<\/i><br \/>\nEl triunfo de esa nueva oligarqu\u00eda se extendi\u00f3 a otros \u00e1mbitos, tales como la Patagonia y el Chaco. Alberdi lo hab\u00eda planteado en sus \u201cBases\u201d al afirmar que <i>\u201cnos hallamos, pues, ente las exigencias de una ley que reclama para la civilizaci\u00f3n el suelo que mantenemos desierto para el atraso\u201d.<\/i><br \/>\nJulio A. Roca, conquistador del sur patag\u00f3nico, expres\u00f3 la s\u00edntesis de esta nueva oligarqu\u00eda. Su lema al llegar a la Presidencia fue <b>\u201cPaz y Administraci\u00f3n\u201d<\/b>.<\/p>\n<p>Al comienzo del siglo XX, este nuevo Orden integr\u00f3 a nuestro pa\u00eds al sistema econ\u00f3mico mundial como productor de materias primas, principalmente las relacionadas con la actividad agropecuaria.<br \/>\nLa paz y el orden deb\u00edan sostener dicho modelo, aunque fuera perjudicial para las grandes mayor\u00edas.<\/p>\n<p>En 1904 Juan Bialet Mass\u00e9 fue comisionado oficialmente para viajar por el pa\u00eds y observar el desarrollo de la vida econ\u00f3mica. Para ello redact\u00f3 y public\u00f3 un <b>&#8220;Informe sobre el estado de las clases obreras en el Interior&#8221;<\/b>, que desnud\u00f3 las dur\u00edsimas condiciones de vida en los obrajes madereros de Chaco y Santiago del Estero, los ingenios del noroeste, los yerbatales de Misiones. Verific\u00f3 la destrucci\u00f3n de las formas tradicionales de producci\u00f3n de los ind\u00edgenas hasta incorporarlos -casi en un estado de esclavitud- al sistema productivo &#8220;moderno&#8221;.<br \/>\nEn muchos establecimientos -tanto en el norte como en el sur del pa\u00eds- se emit\u00edan bonos que \u00fanicamente serv\u00edan en el &#8220;boliche o pulper\u00eda&#8221; propiedad del patr\u00f3n, con productos mucho m\u00e1s caros y que determinaban el endeudamiento de los trabajadores aunque cada vez trabajaran m\u00e1s.<br \/>\nPara disciplinar a los trabajadores o impedir su huida, los empresarios contaban con la inestimable ayuda de la polic\u00eda o de su propia fuerza de choque.<br \/>\nBialet Mass\u00e9 denunci\u00f3 esta situaci\u00f3n en su Informe, pero el Estado se inclin\u00f3 siempre a favor de los intereses del &#8220;progreso&#8221; de las empresas. <\/p>\n<p>El aumento de la poblaci\u00f3n -a la que se agreg\u00f3 la masa de reci\u00e9n venidos inmigrantes europeos- y las nuevas condiciones de producci\u00f3n, llevaron al R\u00e9gimen a ahogar todo tipo de protestas y reclamos con el m\u00e1s absoluto control social. A principios del siglo XX comenz\u00f3 a cimentarse el cuerpo de leyes e instituciones que servir\u00edan para homogeneizar a la poblaci\u00f3n y mantenerla dentro del sistema imperante.<br \/>\nEl sistema de educaci\u00f3n obligatoria as\u00ed como el servicio militar obligatorio, obedec\u00edan a esta decisi\u00f3n de &#8220;normalizar&#8221; y controlar a los habitantes de nuestro pa\u00eds.<br \/>\nOtras leyes, como la de Residencia de 1902 -que permit\u00eda la expulsi\u00f3n de los extranjeros &#8220;d\u00edscolos&#8221;- asegurar\u00edan el orden interno.<br \/>\nDe manera &#8220;pac\u00edfica&#8221; o violenta, el objetivo era mantener el estatus pol\u00edtico y econ\u00f3mico con el predominio de la oligarqu\u00eda aliada a los intereses extranjeros, especialmente brit\u00e1nicos.<br \/>\nAs\u00ed, en noviembre de 1902 estall\u00f3 la primera huelga general en Argentina. Se origin\u00f3 en conflictos reivindicativos de varios gremios de la Capital y Rosario y evidenci\u00f3 el rechazo popular a la Ley de Residencia promulgada por el Gobierno de Julio A. Roca para poder expulsar a los extranjeros por razones pol\u00edticas.<br \/>\nLa lucha del movimiento obrero determin\u00f3 que por primera vez se estableciera en Argentina el &#8220;estado de sitio&#8221; para enfrentar una huelga.<\/p>\n<p>El trabajo no estaba reglamentado y las condiciones eran extremadamente duras y totalmente favorables a los empresarios. El primer movimiento huelguista de los estibadores de Buenos Aires y Rosario exigi\u00f3 que se establecieran cargas de 65 a 70 kilos como m\u00e1ximo y que no se rebajaran los salarios por ello. <\/p>\n<p>En 1904, los reclamos se extendieron a otros gremios y las movilizaciones produjeron un estado de creciente efervescencia en la sociedad. Hacia fin de ese a\u00f1o se produjo una nueva huelga general y la represi\u00f3n policial concluy\u00f3 con varios muertos y decenas de heridos. El gobierno nacional advirti\u00f3 que la represi\u00f3n no bastaba para calmar los \u00e1nimos. Por ello, el ministro del Interior Joaqu\u00edn V. Gonz\u00e1lez propuso la sanci\u00f3n de algunas leyes entre las que destacaba la Ley Nacional del Trabajo, que contemplaba la extensi\u00f3n de la jornada de trabajo o el descanso dominical.<\/p>\n<p>A pesar del intento oficial, los grupos olig\u00e1rquicos frenaron durante varios a\u00f1os las reivindicaciones sociales y laborales de los trabajadores. Para mantener el \u201cOrden\u201d fue necesario la ejecuci\u00f3n de una pol\u00edtica de creciente violencia.<br \/>\nEl 1\u00ba de mayo de 1909, el Jefe de la Polic\u00eda Coronel Ram\u00f3n Falc\u00f3n orden\u00f3 a sus hombres que reprimieran la marcha anarquista en honor de los muertos de Chicago en 1886 (que hab\u00edan luchado por la jornada laboral de 8 horas). Falc\u00f3n dijo entonces que <i>&#8220;Hay que concluir de una vez por todas con los anarquistas de Buenos Aires&#8221;<\/i>. El ataque a los obreros termin\u00f3 con el saldo de 12 muertos, m\u00e1s de 100 heridos y casi mil detenidos, seg\u00fan se\u00f1al\u00f3 la cr\u00f3nica del diario La Prensa del 2 de mayo de 1909.<\/p>\n<p>En 1919, una huelga en los Talleres Metal\u00fargicos Vasena (2.500 obreros) termin\u00f3 con la represi\u00f3n y muerte de 28 personas y la movilizaci\u00f3n espont\u00e1nea de miles de obreros en una huelga general y asonada en las calles (en t\u00e9rminos modernos comparable al Cordobazo de 1969). El general Dellepiane fue convocado para dirigir la represi\u00f3n y produjo una famosa arenga que muy bien pudo haber contribuido como inspiraci\u00f3n para Videla, Massera o Camps durante la d\u00e9cada del &#8217;70: <i>&#8220;si en el plazo de 48 horas no se restablece la normalidad y la situaci\u00f3n se agrava, har\u00e9 emplazar la artiller\u00edas en la plaza Congreso para atronar con los ca\u00f1ones la ciudad. Y el escarmiento ser\u00e1 tan ejemplar que por 50 a\u00f1os nadie osar\u00e1 alzarse para perturbar la vida y la tranquilidad p\u00fablica&#8221;.<\/i><br \/>\nEl conflicto se extendi\u00f3 por varios d\u00edas y tuvo como saldo m\u00e1s de 100 muertos entre los obreros y un n\u00famero no divulgado entre las fuerzas policiales y del ej\u00e9rcito. El gobierno de Hip\u00f3lito Irigoyen logr\u00f3 al fin conciliar posiciones, orden\u00f3 el retiro de las tropas, la libertad de 1.500 obreros detenidos y solicit\u00f3 a Vasena la aceptaci\u00f3n de los reclamos reivindicativos.<\/p>\n<p>Hacia 1921, la Patagonia estaba en manos de pocos due\u00f1os. Hacendados latifundistas como Men\u00e9ndez Behety, pagaban con vales canjeables en sus propios comercios, conteniendo a los trabajadores como esclavos en sus estancias. Para esa \u00e9poca, la patagonia era una gran productora de lana que serv\u00eda de materia prima a la producci\u00f3n industrial de Inglaterra. La lana consegu\u00eda un excelente precio en Europa, pero los peones apenas ganaban miserias y viv\u00edan en total hacinamiento. La lana sal\u00eda para Europa desde el Puerto de Santa Cruz y no pagaba aranceles aduaneros.<br \/>\nPara mantener el &#8220;orden&#8221;, la polic\u00eda obedec\u00eda ciegamente a los hacendados o las sociedades an\u00f3nimas extranjeras. En la Patagonia se inici\u00f3 entonces un proceso de organizaci\u00f3n obrera que fue reprimido ferozmente. Al finalizar el conflicto, los propios hacendados pasaban revista a los detenidos y determinaban qui\u00e9nes deb\u00edan ser fusilados. Finalmente, la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n disminuy\u00f3 de 17.000 a 10.000 habitantes.<\/p>\n<p>As\u00ed, durante muchos a\u00f1os se convalid\u00f3 el dominio del Estado por parte de un grupo elitista, tal como lo argument\u00f3 el propio Julio A. Roca ante el Congreso Nacional, al afirmar: <i>\u201cNecesito paz duradera, orden estable y libertad permanente; y a este respecto lo declaro bien alto desde este elevado asiento, para que me oiga la Rep\u00fablica entera, emplear\u00e9 todos los resortes y facultades que la Constituci\u00f3n ha puesto en manos del Poder Ejecutivo para evitar, sofocar y reprimir cualquier tentativa contra la paz p\u00fablica.\u201d<\/i><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Luis Parra Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi pasaron a la Historia Argentina como adalides de la lucha de la Civilizaci\u00f3n contra la Barbarie, expresada en la intenci\u00f3n de imponer lo europeo anglosaj\u00f3n por sobre lo americano, e incluso sobre lo espa\u00f1ol en Am\u00e9rica. 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