{"id":1963,"date":"2014-09-11T12:45:47","date_gmt":"2014-09-11T15:45:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=1963"},"modified":"2022-05-05T10:18:23","modified_gmt":"2022-05-05T13:18:23","slug":"yira-yira-representaciones-de-la-prostitucion-en-tres-obras-del-teatro-argentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=1963","title":{"rendered":"Yira, yira: representaciones de la prostituci\u00f3n en tres obras del teatro argentino"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Celina Ball\u00f3n<br \/>\nLejos de las versiones t\u00edpicas del tango, tres obras de la cartelera porte\u00f1a indagan la problem\u00e1tica con una perspectiva centrada en la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y en la violencia de g\u00e9nero. A continuaci\u00f3n ofrecemos una rese\u00f1a de cada una de ellas:<br \/>\n\u00a0<!--more--><br \/>\n<i><b>Cortina de abalorios<\/i>: cuando el prost\u00edbulo es tambi\u00e9n la casa de gobierno.<\/b><\/p>\n<p>Mar\u00eda Moggia \u2013directora de la puesta que analizamos\u2013 afirma que <i>&#8220;Cortina de abalorios es una met\u00e1fora sobre la timba de tierras p\u00fablicas y la opresi\u00f3n de los pueblos latinoamericanos&#8221;<\/i>.  Acordamos con su caracterizaci\u00f3n y creemos que la pieza es, adem\u00e1s, una exploraci\u00f3n acerca del concepto mismo de prostituci\u00f3n.<br \/>\nAl principio de la pieza, la prostituta \u2013a la que Monti, para delicia de los psicoanalistas, da el nombre de Mam\u00e1- encarna una figura cara al imaginario social prostituidor: es una mujer segura de s\u00ed misma que utiliza su atractivo er\u00f3tico como arma para dominar a los hombres. Utiliza a un pobre muchacho que trabaja de mozo a fin de satisfacer sus deseos, pero sobre todo de dar rienda suelta a su sadismo.<br \/>\nUn abordaje superficial podr\u00eda considerar que su sexualidad le ha permitido empoderarse a expensas del pr\u00f3jimo, hasta que llega, pisando fuerte, el cacique del pueblo (que ni bien pone un pie en el prost\u00edbulo saluda a la madama con un \u201cAve Mar\u00eda Pur\u00edsima\u201d campero y burl\u00f3n).  Pezuela \u2013 as\u00ed se llama el cacique \u2013 ha ido all\u00ed a hacer negocios con Pophan, un ingl\u00e9s interesado en carne, puertos y ferrocarriles. El prost\u00edbulo es el escenario de una negociaci\u00f3n en la que hay otra clase de entrega indignante: las tierras del pa\u00eds se comprometen a cambio de un dinero que llega tarde y mal. Al principio de la pieza, la prostituta se queja del olor a bosta del desierto.  Reci\u00e9n cuando el cacique negocia con el ingl\u00e9s comprendemos cabalmente qu\u00e9 huele mal.<\/p>\n<p><i>&#8220;Vender es f\u00e1cil. \u00bfPero qu\u00e9 vendo yo y qu\u00e9 vende usted?&#8221;<\/i> La pregunta del ingl\u00e9s no hace referencia s\u00f3lo a la divisi\u00f3n internacional del trabajo. Cortina de abalorios es una obra acerca de la carne,  tanto en su sentido literal como metaf\u00f3rico. <\/p>\n<p><i>&#8220;Burda carne. Ef\u00edmera, corruptible. Y carne muerta. Es decir, un grado comestible de lo p\u00fatrido&#8221;<\/i>. Pophan habla aqu\u00ed tanto de la raza Holando Argentina como de la prostituta y Pezuela lo entiende a la perfecci\u00f3n, ya que adem\u00e1s de cacique y terrateniente, es proxeneta.<br \/>\nHablar de lo indigno que se vende es un atajo para evitar hablar de lo infame de la compra. El car\u00e1cter deshumanizante de la prostituci\u00f3n es puesto de manifiesto con los t\u00e9rminos m\u00e1s duros por el mismo Pezuela, que compara a Mam\u00e1 con una vaca y la define como <i>&#8220;un poema prote\u00ednico&#8221;<\/i>. <i>&#8220;Con un poco de ayuda y un poco de cuidado \u2013y si Dios est\u00e1 con nosotros\u2013 se reproduce al infinito&#8221;<\/i>.<br \/>\nLas palabras del cacique confirman lo que algunas te\u00f3ricas del feminismo han puesto de manifiesto: que en el mercado de la prostituci\u00f3n no se vende la fuerza de trabajo, sino las personas. Y que este tr\u00e1fico presenta muchas ventajas con respecto a otro tipo de negocio. Con respecto a este \u00faltimo punto, Carmen Vigil y Mar\u00eda Luisa Vicente se\u00f1alan que <i>&#8220;el consumo de esta mercanc\u00eda est\u00e1 bien visto en los pa\u00edses de destino, las mujeres y ni\u00f1as se pueden revender tantas veces como se quiera y la demanda es extremadamente el\u00e1stica, capaz de absorber lo que le echen&#8221;<\/i>. Con un cinismo feroz, Pezuela resalta la ventaja mayor de ese negocio: el mis\u00e9rrimo costo de producci\u00f3n de la mercanc\u00eda prostituta.<\/p>\n<p>A diferencia de algunas puestas as\u00e9pticas que optan por aligerar el peso de lo que narra la obra, la versi\u00f3n de Mar\u00eda Moggia extrema las aristas m\u00e1s cortantes del texto. La prostituta es as\u00ed orde\u00f1ada por Pophan en escena: la identidad entre la mujer y el animal deja de ser metaf\u00f3rica para asumir un perturbador car\u00e1cter concreto. Estamos ante una versi\u00f3n que opta por incomodar, lo cual resulta coherente con un texto que plantea problem\u00e1ticas tan duras y vigentes.<\/p>\n<p><b><i>La Varsovia y El desv\u00e1n<\/i>: las prostitutas tienen la palabra<\/b><\/p>\n<p>Estas dos obras de Patricia Su\u00e1rez forman parte de una trilog\u00eda que tematiza la trata de personas perpetrada por la Zwi Migdal, una organizaci\u00f3n jud\u00eda que lleg\u00f3 a contar con personer\u00eda jur\u00eddica otorgada por el gobierno bonaerense. Ambas obras cuentan con mujeres como \u00fanico personaje: las voces de las mujeres prostituidas ocupan la totalidad del texto. Y -no casualmente- el tema de conversaci\u00f3n resulta ser un hombre.<\/p>\n<p><b>La Varsovia<\/b> cuenta un viaje: aqu\u00e9l que realizan dos reclutadores y una joven reci\u00e9n captada rumbo a Buenos Aires. Los reclutadores son un rufi\u00e1n y una prostituta veterana que oficia de amante. La joven es la prometida del proxeneta, que dice dedicarse al negocio de las pieles. Cuando Rachela pide precisiones acerca del negocio de su futuro marido, Mignon \u2013que conoce en carne propia el oficio- le dice que el hombre exporta zorras patag\u00f3nicas e importa martas. Rachela se compadece de la suerte sufrida por ellas y Mignon le da una respuesta feroz: <i>&#8220;No diga pobrecitas, Rachela. Est\u00e1n en el mundo para ser usadas&#8221;<\/i>.<br \/>\nLas martas, las rachelas y las mignones son material a disposici\u00f3n del hombre. Al fin y al cabo, todas son zorras. \u201cSi no las aprovecha el hombre,\u00bfqui\u00e9n las aprovecha?\u201d pregunta ret\u00f3ricamente Mign\u00f3n, dejando en claro que las mujeres son materia prima destinada al usufructo.<\/p>\n<p>La obra ilustra un fen\u00f3meno que han se\u00f1alado te\u00f3ricos tan ds\u00edmiles como Fanon, Foucault y Bourdieu: la dificultad de los dominados para pensar el mundo con categor\u00edas que impugnen las de sus dominadores. Los mecanismos de disciplinamiento propios del rufianismo favorecen el S\u00edndrome de Estocolmo en las v\u00edctimas, lo cual afirma a\u00fan m\u00e1s el lazo que las sujeta al proxeneta. Eso es lo que sucede con la joven Rachela, que le ilusiona con el matrimonio (falso) que habr\u00e1 de unirla a su explotador: <i>&#8220;\u00c9l no contaba con que se enamorar\u00eda de m\u00ed&#8221;<\/i> dice la joven reci\u00e9n reclutada, que ha terminado por aceptar de buen grado su destino. Mignon le advierte que lo que le espera es m\u00e1s duro de lo que puede imaginar, pero Rachela no le cree: <i>&#8220;Yo valgo treinta mil rublos, no lo olvide. (\u2026) Usted, Esther, vale lo que el escarp\u00edn de la cocinera. Lana, espadarapo y suciedad. \u00bfCu\u00e1nto es eso? \u00bfVeinte rublos? \u00bfQuince rublos? \u00bfMenos, quiz\u00e1s?&#8221;<\/i> Mign\u00f3n \u2013cuyo nombre verdadero es Esther\u2013 ya no vale nada porque ha perdido el favor del proxeneta y de los clientes. Las mujeres valen lo  que est\u00e1n dispuestos a pagar los hombres.<br \/>\nAl final del viaje, Rachela ha asumido que todas las mujeres tienen un precio.<\/p>\n<p>En la obra de Su\u00e1rez s\u00f3lo hay dos personajes. La puesta de Marcela Robbio incorpora al rufi\u00e1n, que se mueve como un espectro que acecha a las mujeres y no les pierde pisada. La incorporaci\u00f3n resulta pertinente, ya que las palabras de las mujeres \u2013como ya se ha visto\u2013 se encuentran permeadas por las categor\u00edas de su opresor (que es tambi\u00e9n el bot\u00edn envenenado que ambas se disputan).<\/p>\n<p><b>El desv\u00e1n<\/b> cuenta la vida de dos v\u00edctimas de trata cuando ya est\u00e1n en su lugar de destino: Rosario (que por entonces ostentaba el apodo de &#8220;la Chicago argentina&#8221;). Los reclutadores \u2013en su papel de falsos maridos o novios\u2013 se han esfumado para no volver y ya no despiertan ninguna ilusi\u00f3n: <i>&#8220;Es la cl\u00e1sica; todos te dicen lo mismo. Que vas a ser Gardel y que te vas a hacer m\u00e1s millonaria que el millonario Rostchildo el Pr\u00edncipe Brodsky&#8221;<\/i>.<br \/>\nTabita y Margot han enterrado cualquier esperanza rom\u00e1ntica real: es imposible que un hombre se enamore de una prostituta. Cuando Margot pregunta si Gardel estaba enamorado de Milonguita, Tabita le responde sin dudar: <i>&#8220;Era una pel\u00edcula. Mir\u00e1 que sos boba&#8221;<\/i>. La vida en el burdel ha ense\u00f1ado a ambas que aquellas historias que hablan de prostitutas amadas \u2013o redimidas\u2013 no son m\u00e1s que ficci\u00f3n. La explotaci\u00f3n prostibularia no da m\u00e1s que enfermedad: Tabita tiene tuberculosis e Yvonne \u2013prostituta estrella del lugar\u2013 ha contra\u00eddo la s\u00edfilis. Est\u00e1 flaca y demacrada, pero los hombres contin\u00faan solicitando sus servicios. <i>&#8220;A algunos hombres les gustan las flacas&#8221;<\/i> dice Margot a modo de justificativo. Tabita le responde que Yvonne parece moribunda. Su precario estado de salud no desmotiva a los clientes atra\u00eddos por la supuesta nacionalidad francesa de la mujer.<br \/>\nLa obra alude aqu\u00ed a un fen\u00f3meno que el feminismo abolicionista resalta una y otra vez: el absoluto desinter\u00e9s de los prostituyentes por la situaci\u00f3n y el destino de las mujeres que usan como objeto. La ideolog\u00eda de la prostituci\u00f3n s\u00f3lo contempla un placer: el masculino. La prostituta est\u00e1 excluida de \u00e9l como sujeto. Tabita \u2013que ha vivido en Polonia una historia de amor homosexual con una arist\u00f3crata\u2013 cuenta lo sucedido omitiendo sus propios deseos. Relata que la joven se hab\u00eda enamorado de ella y que quer\u00eda que viajaran juntas a Arabia para transformarse en hombre. La hija del pr\u00edncipe \u2013que desde chica tuvo clara su sexualidad\u2013 quiere renunciar a su sexo para poder vivir su sexualidad plenamente con Tabita. <\/p>\n<p>Tanto afuera como adentro del prost\u00edbulo, los hombres son los \u00fanicos que pueden ser due\u00f1os de su sexualidad, siempre y cuando sean heterosexuales, claro est\u00e1. El prost\u00edbulo es el lugar en que se refuerza la imagen del macho: Tabita y Margot esp\u00edan a Gardel, que ha solicitado los servicios de Yvonne pero que no tiene sexo con ella.<br \/>\nLas protagonistas, desilusionadas, intentan encontrar las razones para una conducta que las decepciona (la estampa de &#8220;pingo&#8221; del cantor no se corresponde con el trato que brinda a la prostituta). En El Desv\u00e1n nadie es lo que parece: ni Yvonne \u2013que no es francesa sino criolla\u2013 ni Margot \u2013que tampoco es francesa, sino polaca\u2013 ni Gardel, un s\u00edmbolo sexual a quien no le interesan las relaciones sexuales con las prostitutas que frecuenta para sustentar su fama de gran var\u00f3n argentino. Lo \u00fanico certero es la presencia de la muerte, que acecha a todas las v\u00edctimas del negocio.<br \/>\nCuando al final de la obra, Tabita tose y mancha su pa\u00f1uelo de sangre, invoca al orgasmo: <i>&#8220;La petite morte&#8221;<\/i>,  murmura con el poco aire que le queda. La peque\u00f1a muerte, siempre ajena, que fue poco a poco tallando la propia.<\/p>\n<p>La puesta de Juli\u00e1n Povea D\u00edaz es notoriamente fiel al original.  Florencia Fangi Boggia y Juliana Gim\u00e9nez llevan a cabo una labor actoral que asumen como un aporte a la lucha contra la trata de personas. <i>&#8220;Queremos que esto que les pas\u00f3 a Margot y a Tabita no pase nunca m\u00e1s&#8221;<\/i> han dicho al final de alguna funci\u00f3n, dejando en claro su compromiso humano con el tema. Se trata, en suma, de tres piezas que realizan aportes valiosos a un debate que est\u00e1 lejos de haber concluido. Queda pendiente \u2013 y esperamos con ansia \u2013 la aparici\u00f3n de obras que indaguen a fondo la subjetividad y las pr\u00e1cticas de los prostituyentes.<\/p>\n<p><b>Fichas t\u00e9cnicas<\/b><br \/>\n<i>Cortina de abalorios<\/i>: http:\/\/www.alternativateatral.com\/obra27664-cortina-de-abalorios<\/p>\n<p><i>La Varsovia<\/i>: http:\/\/www.alternativateatral.com\/obra29433-la-varsovia<\/p>\n<p><i>El desv\u00e1n<\/i>: http:\/\/www.alternativateatral.com\/obra26156-el-desvan<\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Celina Ball\u00f3n Lejos de las versiones t\u00edpicas del tango, tres obras de la cartelera porte\u00f1a indagan la problem\u00e1tica con una perspectiva centrada en la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y en la violencia de g\u00e9nero. 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