{"id":2036,"date":"2015-03-04T15:48:35","date_gmt":"2015-03-04T18:48:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=2036"},"modified":"2022-05-03T14:59:28","modified_gmt":"2022-05-03T17:59:28","slug":"la-escucha-como-proceso-una-perspectiva-desde-la-intervencion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=2036","title":{"rendered":"La escucha como proceso. Una perspectiva desde la intervenci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Alfredo Juan Manuel Carballeda<br \/>\n<b>I. La Escucha<\/b><br \/>\nLa palabra escuchar proviene del lat\u00edn <i>auscultare<\/i>, que significa prestar atenci\u00f3n a lo que se oye. Pero o\u00edr tambi\u00e9n es una acci\u00f3n fisiol\u00f3gica. \u00c9sta puede ser entendida como una forma sonora que se relaciona con el contexto en que se oye, en definitiva, a trav\u00e9s de una se\u00f1al que indica algo que m\u00e1s tarde va a ser decodificado, como un ruido o una voz lejana.<br \/>\nEn las instituciones, lo que se oye tambi\u00e9n est\u00e1 atravesado por significados que formar\u00edan el tel\u00f3n de fondo del escenario donde la acci\u00f3n de escuchar se lleva adelante. Escuchamos en contexto. Los sonidos de la instituci\u00f3n le confieren una suerte de \u201cmusicalidad\u201d que le otorga caracter\u00edsticas singulares, le da sentido y organizaci\u00f3n al relato incluso, muchas veces, una acentuaci\u00f3n diferenciada.<br \/>\n <!--more--><\/p>\n<table hspace=\"10\" align=\"right\" width=\"40%\" cellpadding=\"4\" cellspacing=\"8\">\n<tr>\n<td>\n<table width=\"100%\" cellpadding=\"4\" cellspacing=\"8\" border=\"0\">\n<tr>\n<td><font face=\"Arial, Verdana\" SIZE=\"3pt\" color=\"#000000\"><i>&#8220;No es posible pensar en una sociedad libre si se acepta de entrada preservar en ella los antiguos lugares de escucha: los del creyente, del disc\u00edpulo y del paciente&#8221;<br \/>\n<b>R. Barthes<\/b><\/i><\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>De ah\u00ed que la contextualizaci\u00f3n de lo que se oye, es el inicio de la construcci\u00f3n de la acci\u00f3n de escuchar. La palabra, la mirada y la escucha son instrumentos clave en las diferentes metodolog\u00edas de intervenci\u00f3n social, forman parte de un mismo proceso y solo podr\u00edan ser diferenciadas para un an\u00e1lisis individualizado de cada una de ellas. As\u00ed, un o\u00eddo atento, un habla adecuada y el reconocimiento y manejo de silencios oportunos son parte de la construcci\u00f3n de la escucha como un proceso relacional cargado de sentido.<br \/>\nA su vez, las caracter\u00edsticas de los relatos y las condiciones en las cuales los recibimos, se relacionan con un contexto definido, un escenario y un territorio donde este proceso se manifiesta y se construye en forma permanente.<br \/>\nEscuchamos en contextos y escenarios que tienen sus propias tonalidades, sonidos y silencios, \u00e9stos constituyen el tel\u00f3n de fondo de ese acto. Pueden ser hostiles o acogedores, facilitando u obstruyendo la interacci\u00f3n de quienes hablan.<br \/>\nLa escucha implica entendimiento, selecci\u00f3n de la informaci\u00f3n que surge de la palabra del Otro, intento de captar su l\u00f3gica discursiva, determinaci\u00f3n de los detalles importantes del relato, reflexi\u00f3n sobre el contenido de \u00e9ste y an\u00e1lisis del sentido de lo dicho.<br \/>\nPero, tambi\u00e9n es posible entender la escucha como una acci\u00f3n que se ubica dentro de un proceso hist\u00f3rico y social, es decir, una forma de hacer, signada por un conjunto de hechos relacionados entre s\u00ed que transcurren a trav\u00e9s del tiempo. De este modo, las palabras, los gestos, las significaciones se van construyendo en diferentes circunstancias contextuales y pueden decir diferentes cosas.<br \/>\nLas palabras en el espacio del di\u00e1logo, se entrelazan con el escenario de intervenci\u00f3n, el contexto y el territorio. Escuchar en t\u00e9rminos de intervenci\u00f3n, implica acceder a un proceso de comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n que intenta organizar los sentidos, pautas, c\u00f3digos, implicancias, y perspectivas de quien est\u00e1 hablando. Como as\u00ed tambi\u00e9n una b\u00fasqueda de elucidaci\u00f3n y revisi\u00f3n cr\u00edtica que conforma las circunstancias, valores y perspectivas del que est\u00e1 escuchando.<br \/>\nLa posibilidad de visibilizar y reflexionar sobre el poder de la escucha, el silencio y las palabras en todo proceso de intervenci\u00f3n, puede proveer de m\u00e1s instrumentos para comprender, explicar y hacer, entendiendo a ese Otro como sujeto de derechos y transformaci\u00f3n social. Recuperando la noci\u00f3n de relato como constructor de sentido.<br \/>\nAs\u00ed, la escucha, tiene la posibilidad de salir de los lugares establecidos, adentr\u00e1ndose en otros donde la interacci\u00f3n no implica sometimiento.<br \/>\nLa capacidad de escuchar, tal vez, vaya m\u00e1s all\u00e1 de los agentes institucionales y su actitud activa o pasiva. Se entrelaza con la historia de las instituciones, las marcas subjetivas de \u00e9stas en los diferentes actores y las pol\u00edticas que fueron llevadas adelante, en territorios definidos y diferentes climas de \u00e9poca.<br \/>\nEn otras palabras, desde la intervenci\u00f3n social, el \u201clugar\u201d de la instituci\u00f3n es el escenario donde la capacidad de escuchar se expresa. Es posible reconocer diferentes formas de inscripci\u00f3n en los escenarios institucionales como facilitadoras u obturadoras del proceso de escuchar. De ah\u00ed que, tambi\u00e9n es la instituci\u00f3n la que escucha o la que facilita esta acci\u00f3n.<br \/>\nPor otro lado, esta, tambi\u00e9n, puede entenderse desde la construcci\u00f3n de un espacio intersubjetivo, \u00edntimo, donde la interpretaci\u00f3n, codificaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de aquello que acontece puede requerir de determinadas capacidades y habilidades de quien ocupa el lugar de receptor. Es decir poniendo de relieve la singularidad del sujeto en relaci\u00f3n a sus circunstancias, desde una perspectiva situada culturalmente.<br \/>\nTambi\u00e9n, la escucha implica el devenir de una voz que, a trav\u00e9s de la palabra articula cuerpo, discurso y contexto. De ah\u00ed que escuchar implique tambi\u00e9n decodificar.<br \/>\nEn definitiva, escuchar puede significar ir m\u00e1s all\u00e1 de la interacci\u00f3n entre preguntas respuestas y demandas esperadas. De ese modo es posible quitarle centralidad al acto << fisiol\u00f3gico>> de o\u00edr, atraves\u00e1ndolo por la cultura, el contexto, el territorio, la historia. De all\u00ed que es dificultoso pensar en las posibilidades de di\u00e1logo intergeneracional sin desarrollo de la capacidad de escucha, de poner en palabras la propia perspectiva de lo que acontece y lograr que esta pueda ser dialogada.<\/p>\n<p><b>II. La Escucha Activa<\/b><br \/>\nLa escucha es una necesidad y como tal se transforma en un derecho. Este, se vincula con la construcci\u00f3n y ratificaci\u00f3n de la identidad y la pertenencia. Como tal, habilita la posibilidad de reflexionar, aleja temores y facilita la aceptaci\u00f3n. Ser escuchado, puede implicar la reafirmaci\u00f3n o el inicio de procesos de re inscripci\u00f3n social en aquellos que fueron siendo dejados de lado en los complejos laberintos de la exclusi\u00f3n.<br \/>\nLa escucha se entrelaza de manera relevante con la inclusi\u00f3n social. Quien no puede ser escuchado, no es ratificado como un sujeto que pertenece al \u201ctodo\u201d social. La ausencia de lugares, actividades, espacios que faciliten la posibilidad de escuchar, sostienen la exclusi\u00f3n y la ratifica, generando otro tipo de identidades y pertenencias ef\u00edmeras, en soledad, donde la presencia del Otro es una imagen pasajera, casi espectral. Ser escuchado es un derecho que en tanto no es cumplido, separa, segrega, cosifica a ese Otro que reclama, muchas veces de forma diferente, esa condici\u00f3n.<br \/>\nLa circulaci\u00f3n de la palabra, genera nuevos recorridos, construye caminos de entrada y salida, sostiene y se presenta como un elemento significativo en la construcci\u00f3n de lazos sociales, la ausencia de \u00e9sta es sin\u00f3nimo de ausencias, soledades, aislamiento y fragmentaci\u00f3n social. La ausencia de las palabras es tal vez una de las herramientas mas eficaces de los terrorismos de Estado y de Mercado.<br \/>\nLa denominada \u201cescucha activa\u201d implica un interesarse por ese Otro, estar disponible, acept\u00e1ndolo como es, dando lugar a otras perspectivas o formas de comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n. Se vincula con la habilidad tener en cuenta algo m\u00e1s de lo que la persona est\u00e1 expresando directamente. Intentando, de este modo aproximarse a los procesos subjetivos que tambi\u00e9n se dicen, pero, desde diferentes lenguajes, tonalidades de discurso y formas del habla.<\/p>\n<p><b>III. La Escucha y las Problem\u00e1ticas Sociales Complejas<\/b><br \/>\nEl neoliberalismo construy\u00f3 un mundo donde el habla, desde la saturaci\u00f3n de la palabra qued\u00f3 paradojalmente silenciada. La escucha en ese mundo se torn\u00f3 confusa y casi imposible. La p\u00e9rdida de significado de las palabras a partir del vac\u00edo de sentido en los discursos construy\u00f3 nuevas formas de silencio, de ausencia, especialmente de aquellos que fueron ocupando el lugar de la exclusi\u00f3n. As\u00ed, el encuentro, la construcci\u00f3n de lazos sociales y la pertenencia se tornaron furtivos y dificultosos, atravesadas por la incertidumbre y la l\u00f3gica de mercado. Mientras que el desencanto construy\u00f3 nuevas formas de la vida cotidiana. La ausencia de lazo social, su fragmentaci\u00f3n o enfriamiento obturaron, la palabra y el sentido.<br \/>\nEl llamado fin de la Historia, de las ideolog\u00edas y la pol\u00edtica, marc\u00f3 al di\u00e1logo como impensado, de ah\u00ed que la escucha qued\u00f3 olvidada, o remitida a una serie de pautas marcadas desde programas y proyectos donde las preguntas y las respuestas solo entraban dentro de infinitos casilleros.<br \/>\nTal vez, muchas de las Problem\u00e1ticas Sociales Actuales se vinculen con esas ausencias y presencias. Desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, en nuestro pa\u00eds estamos viviendo intensas pol\u00edticas de inclusi\u00f3n social que lentamente van haciendo retornar el lenguaje, la palabra y la escucha, dentro de un contexto donde los cambios subjetivos que produjo el neoliberalismo, a\u00fan muestran tendencias hacia el silencio y la negaci\u00f3n del Otro.<br \/>\nLa escucha, es posible solo cuando quienes la constituyen la sociedad sienten su pertenencia a un todo integrado, desde la historia, la cultura, el territorio y los afectos. Implica estar en donde la demanda se presenta o puede ser esbozada desde diferentes formas de pedido de ayuda en terrenos de padecimiento, soledad y desencanto.<br \/>\nEs posible interpelar a los problemas actuales, como el CPS, entre otros, en la medida que la Pol\u00edtica escuche, la Instituci\u00f3n escuche y desde la intervenci\u00f3n social sepamos escuchar. Estas cuestiones, de alguna manera implican la necesidad de generar estrategias de recuperaci\u00f3n, en este caso de la palabra, la mirada y la caracter\u00edstica multidimensional del lenguaje. Desde las pr\u00e1cticas hasta las pol\u00edticas.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda Sugerida y de Referencia<\/b><br \/>\n&#8211; Barthes; Roland. Lo Obvio y lo Obtuso. Editorial Paid\u00f3s. 1986<br \/>\n&#8211; Carballeda, Alfredo. La intervenci\u00f3n en lo social como proceso. Editorial Espacio 2012.<br \/>\n&#8211; Carballeda, Alfredo. Escuchar las pr\u00e1cticas. Espacio Editorial. Buenos Aires 2008.<br \/>\n<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alfredo Juan Manuel Carballeda I. La Escucha La palabra escuchar proviene del lat\u00edn auscultare, que significa prestar atenci\u00f3n a lo que se oye. 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