{"id":2113,"date":"2015-10-12T16:50:54","date_gmt":"2015-10-12T19:50:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=2113"},"modified":"2022-05-03T14:54:13","modified_gmt":"2022-05-03T17:54:13","slug":"la-negacion-de-lo-otro-como-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=2113","title":{"rendered":"La negaci\u00f3n de lo Otro como violencia"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Alfredo Carballeda (Editorial Revista Margen N\u00b0 78)<br \/>\nLa violencia se inscribe en una compleja red de tramas y formas de construcci\u00f3n social, cultural, pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Esa complejidad se hace m\u00e1s profunda a\u00fan en la medida que se la analice y estudie desde una perspectiva situada en nuestro continente, a partir de la construcci\u00f3n de subjetividad que se realiza desde el colonialismo. De esta manera, tanto la comprensi\u00f3n como la intervenci\u00f3n social en este tema, adquieren la posibilidad de construir formas de abordajes coherentes y adecuadas a nuestras realidades.<br \/>\nEn Am\u00e9rica, la desintegraci\u00f3n de las culturas y civilizaciones prehisp\u00e1nicas dan cuenta de una integraci\u00f3n que se va perdiendo en la medida que avanzaba la conquista, pero tambi\u00e9n de la b\u00fasqueda de esa integraci\u00f3n perdida que va construyendo una forma singular de lo que conocemos como cuesti\u00f3n social.<br \/>\nEl trasplante de  poblaciones, la esclavitud, los genocidios y mestizajes construyeron una nueva forma de singularidad de las relaciones sociales, la visi\u00f3n de lo Otro y los Problemas Sociales.<br \/>\n <!--more--><\/p>\n<table width=\"40%\" align=\"right\" cellpadding=\"8\" cellspacing=\"0\" border=\"1\">\n<tr>\n<td align=\"right\"><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\"><i>\u201cYo, hablo de millones de hombres a quienes sabiamente se les ha inculcado el miedo, el complejo de inferioridad, el temblar, la genuflexi\u00f3n, la desesperaci\u00f3n, el servilismo.\u201d<br \/>\n<br \/><b>A. Cesaire<\/b>, Discours sur le colonialisme<\/i><\/font><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>La negaci\u00f3n de Am\u00e9rica que atraviesa la l\u00f3gica de la conquista implic\u00f3 una nueva forma de violencia que se entrelaza significativamente con la Otredad desde una inferioridad impuesta desde diferentes lenguajes que contienen a la violencia como com\u00fan denominador en el que fundamentalmente la inferioridad impuesta por la conquista se inscribe en la subjetividad a trav\u00e9s de la colonizaci\u00f3n cultural. As\u00ed, lo propio suele transformarse en inferior.<br \/>\nEs posible ingresar al estudio de los problemas sociales desde diferentes aspectos y categor\u00edas de an\u00e1lisis. \u00c9stas, en general, responden a matrices de pensamiento que intentan ser de \u00edndole universal y son construidas desde l\u00f3gicas relacionadas con el pensamiento dominante en los pa\u00edses \u201ccentrales\u201d. <\/p>\n<p>La violencia en nuestras sociedades puede ser analizada desde la noci\u00f3n de otredad. Desde all\u00ed quiz\u00e1s sea posible aproximarnos a la visualizaci\u00f3n de la construcci\u00f3n de subjetividad desde lo perif\u00e9rico. Esta perspectiva tal vez permita ampliar las posibilidades de conceptualizaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de nuevas formas de comprender y explicar los problemas sociales. Es all\u00ed, especialmente desde la demanda que genera la intervenci\u00f3n social, donde la visi\u00f3n de lo Otro puede ser le\u00edda a partir de las nociones de colonizaci\u00f3n y dominaci\u00f3n <b><i>-1-<\/i><\/b>.<br \/>\nEl lazo social fragmentado, perdido, reconstruido parcialmente en el marco de la l\u00f3gica neoliberal, cosifica, aleja, descoloca, construyendo una separaci\u00f3n que produce nuevas y m\u00e1s formas de padecimiento subjetivo. Esa lejan\u00eda impuesta por la necesidad de un modelo de sociedad que resalta, reafirma y exalta la desigualdad, se apoya en la negaci\u00f3n de lo otro, quit\u00e1ndole su condici\u00f3n humana.  <i>\u201cLa deshumanizaci\u00f3n\u2026 en primer lugar consiste en una serie de negaciones. El colonizado no es esto, no es aquello. Nunca es considerado positivamente; o si lo es, la cualidad que se le concede deriva de una carencia\u2026\u201d <\/i><b><i>-2-<\/i><\/b>. <\/p>\n<p>En definitiva, ese otro, entendido como sumergido en un proceso de colonizaci\u00f3n, de construcci\u00f3n a trav\u00e9s de relatos que lo ubican en el lugar de lo antisocial, se muestra en la obligaci\u00f3n de aceptar su condici\u00f3n diferenciada, como un dominado para poder seguir perteneciendo a una sociedad que le da un lugar diferenciado e inferior. <\/p>\n<p>Esas circunstancias constituyen formas violentas de constituci\u00f3n de identidad, relaciones sociales y significaciones. La noci\u00f3n de colonizado en parte se puede entender en la actualidad desde la naturalizaci\u00f3n de una serie de relaciones sociales que se asientan en un modelo \u00fanico propio de la l\u00f3gica neoliberal observada desde una perspectiva que pone al tercer mundo en el lugar de la periferia, sin mirada y sin palabra. De all\u00ed que la soledad y ausencia conceptual que produce la aplicaci\u00f3n de esas l\u00f3gicas en m\u00faltiples espacios de nuestras sociedades d\u00e9 cuenta de la importancia de un pensar americano, en este caso de los problemas sociales.<br \/>\n Incluso una perspectiva americana no s\u00f3lo implica una necesidad de aproximarse a formas de comprensi\u00f3n y resoluci\u00f3n situadas, propias y singulares en relaci\u00f3n a nuestras realidades, sino que tambi\u00e9n puede aportar de manera relevante al an\u00e1lisis y resoluci\u00f3n de las diferentes formas de malestar que se generan en las sociedades denominadas \u201ccentrales\u201d.<\/p>\n<p>Estudiar y analizar los Problemas Sociales desde una perspectiva que intente  alejarse de la colonizaci\u00f3n pedag\u00f3gica tal vez permita visualizar las caracter\u00edsticas peculiares de \u00e9stos en lo singular de nuestras realidades. De este modo, debemos pensar que en Am\u00e9rica los problemas sociales se inscriben de una manera distintiva y se cimentan a partir de circunstancias hist\u00f3ricas, sociales y culturales que pueden entenderse como propias y a su vez ligadas a una serie de procesos singulares que los construyen y los hacen visibles. As\u00ed, tambi\u00e9n se abre la posibilidad de proponer nuevas y diferentes estrategias, modalidades y -en definitiva- formas de intervenci\u00f3n social sobre ellos.<br \/>\nLa comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n de la violencia en su expresi\u00f3n actual puede ser analizada y estudiada desde diferentes v\u00edas de entrada. Por un lado, se halla atravesada por la fragmentaci\u00f3n social que genera el neoliberalismo, constituyendo complejas formas de relaci\u00f3n social en la que \u00e9sta se presenta como un com\u00fan denominador pero tomando formas diferentes que van desde la violencia f\u00edsica, el acoso, la intimidaci\u00f3n o el hostigamiento. <\/p>\n<p>Las diferentes formas de la negaci\u00f3n de hacer al otro invisible como persona, transform\u00e1ndolo en un objeto, se presentan como una de las formas tal vez m\u00e1s sutiles y actuales de la presencia de \u00e9sta.<br \/>\nLa violencia tambi\u00e9n se expresa desde una forma de mirada que excluye, estigmatiza, segrega, imponiendo barreras invisibles. Transita complicados recorridos que van desde el territorio hasta la vida cotidiana. La mirada que construye invisibilidades, que impone barreras, que se inscribe en los cuerpos, es una constante en la historia y el presente de Am\u00e9rica.    <\/p>\n<p>El terrorismo de mercado, continuador del terrorismo de Estado, gener\u00f3 sociedades signadas por relaciones violentas en las que lo cotidiano se desarrolla en escenarios complejos, inciertos y particularmente desolados. La sensaci\u00f3n de \u201causencia\u201d de sociedad, cuando lo social se iba difuminado en los laberintos de las l\u00f3gicas del mercado, construy\u00f3 nuevos significados en la percepci\u00f3n y relaci\u00f3n con el Otro, transform\u00e1ndolo en un objeto, constituy\u00e9ndolo dentro de un proceso de cosificaci\u00f3n donde la violencia como algo naturalizado se construy\u00f3 como una forma m\u00e1s del lenguaje, de la gram\u00e1tica que organizaba la vida cotidiana.  <\/p>\n<p>La negaci\u00f3n y desvalorizaci\u00f3n de lo colectivo es tambi\u00e9n un signo de la ausencia de lo Otro como semejante y conlleva una consecuente desconexi\u00f3n con la historia. Junto con la lenta implantaci\u00f3n de estos procesos surge, de manera inevitable, una serie de imposibilidades de transmisi\u00f3n de pautas, experiencias, c\u00f3digos y regulaciones que terminan deambulando perdidos, extraviados, abandonados, en los neblinosos y oscuros territorios de las nuevas formas de la desigualdad.<br \/>\nLa violencia se entromete en lo cotidiano a trav\u00e9s de v\u00edas diferentes, en las que de manera objetiva y subjetiva, los cuerpos son los territorios de inscripci\u00f3n de \u00e9sta. <\/p>\n<p>La violencia simb\u00f3lica puede entenderse desde los aportes de Pierre Bourdieu a partir de la anuencia de los agentes sociales, pero  tambi\u00e9n es posible comprender esa forma de aceptaci\u00f3n en la singularidad de los mecanismos de dominaci\u00f3n colonial. <i>\u201cPero, la Sociedad, al contrario de lo que ocurre con los procesos bioqu\u00edmicos, no escapa a la influencia humana. El  hombre es aquello por medio de lo cual la sociedad es <b>-3-<\/b>\u201d<\/i>. De este modo, la violencia dentro de la vida cotidiana, podr\u00eda entenderse tambi\u00e9n  desde la agresividad que genera, construye y fecunda el servilismo y la dominaci\u00f3n de tipo colonial que atraviesa y da forma a la l\u00f3gica societaria en Am\u00e9rica desde hace m\u00e1s de quinientos a\u00f1os.  La condici\u00f3n que impone el colonialismo es, en definitiva otra forma de violencia, diferente, singular, construida en otras cartograf\u00edas hist\u00f3ricas y sociales. Se transforma en una pr\u00e1ctica social que condiciona, pautas, c\u00f3digos y formas de comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n que se inscriben en forma singular en nuestro continente. De all\u00ed la posibilidad de repensar y construir modalidades de  an\u00e1lisis para la aproximaci\u00f3n situada a los fen\u00f3menos sociales. <\/p>\n<p><b>Notas<\/b><br \/>\n<b><i>-1-<\/i><\/b> Sosa, Elisabeth. La otredad: una visi\u00f3n del pensamiento latinoamericano contempor\u00e1neo. Letras, Vol, 51 N\u00b0 80.<br \/>\n<i><b>-2- <\/b><\/i>Memmi, Albert. Retrato del colonizado. Ediciones de La Flor. Buenos Aires. 1969.<br \/>\n<b><i>-3-<\/i><\/b> Fannon, Franz. Piel Negra. M\u00e1scaras Blancas. Editorial Abraxas. Buenos Aires.1973.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><br \/>\n&#8211; Carballeda, Alfredo. La Intervenci\u00f3n en lo social como proceso de an\u00e1lisis. Editorial Espacio. Buenos Aires. 2013.<br \/>\n&#8211; Fannon, Franz, Los Condenados de la Tierra. M\u00e9xico FCE. 1973<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alfredo Carballeda (Editorial Revista Margen N\u00b0 78) La violencia se inscribe en una compleja red de tramas y formas de construcci\u00f3n social, cultural, pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Esa complejidad se hace m\u00e1s profunda a\u00fan en la medida que se la analice y estudie desde una perspectiva situada en nuestro continente, a partir de la construcci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-2113","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-cuestion-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2113"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2114,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2113\/revisions\/2114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}