{"id":2371,"date":"2016-04-02T18:49:42","date_gmt":"2016-04-02T21:49:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=2371"},"modified":"2022-05-03T14:50:19","modified_gmt":"2022-05-03T17:50:19","slug":"la-muerte-de-lo-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=2371","title":{"rendered":"\u00bfLa muerte de lo social?"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Carlos A. Solero<\/p>\n<p>\n<\/br>Sin inmutarse y fiel a su estilo de \u201cdama de hierro\u201d, la Primera Ministra brit\u00e1nica Margaret Thatcher -quien falleci\u00f3 en abril de 2013- anunci\u00f3 que \u201cla sociedad hab\u00eda muerto\u201d, luego de haber derrotado a los mineros que mantuvieron una prolongada huelga entre 1984 y 1985.<br \/>\n<\/br><\/p>\n<p>Lo hizo sin la lucidez del fil\u00f3sofo Friedrich Nietzsche, que en su c\u00e9lebre &#8220;As\u00ed hablaba Zaratustra&#8221; anunci\u00f3 ir\u00f3nicamente la muerte de Dios y la emergencia de nuevos \u00eddolos que las multitudes adorar\u00edan en los tiempos venideros, tales como el Estado. La Baronesa Thatcher, hija de un tendero y portaestandarte del neoliberalismo como etapa superior del capitalismo, se emparentaba m\u00e1s bien con el canciller Otto Von Bismarck, quien unific\u00f3 Alemania tras su triunfo en la guerra franco-prusiana y el aplastamiento de la Comuna de Par\u00eds en 1871.\n <\/p>\n<p> <!--more-->\n <\/p>\n<p>A diferencia de Bismarck, Thatcher descre\u00eda de la seguridad social para los trabajadores e indigentes, la salud p\u00fablica y otras conquistas que el proletariado logr\u00f3 tras arduas y cruentas batallas contra la burgues\u00eda. Pero, al igual que \u201cel canciller de hierro\u201d, abominaba las organizaciones obreras revolucionarias y exaltaba el individualismo ego\u00edsta. Ambos coincidieron en considerar al Estado como una maquinaria de guerra al servicio del capital-mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Por cierto, unos y otros tuvieron sus \u00e9mulos de este lado del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Bismarck se reencarn\u00f3 en los generales Getulio Vargas, fundador de la Rep\u00fablica Nova en Brasil y Juan Domingo Per\u00f3n en la Argentina, que cooptaron a los trabajadores y a sus sindicatos, convirti\u00e9ndolos en correa de transmisi\u00f3n del capitalismo para garantizar a los capitalistas la tasa de ganancia y la paz social mediante la conciliaci\u00f3n de clases, otorgando algunas m\u00ednimas concesiones sin riesgo para el capital y represi\u00f3n pura y dura para los insumisos.<\/p>\n<p>Margaret Thatcher tuvo sus disc\u00edpulos en los dictadores latinoamericanos Augusto Pinochet, Jorge R. Videla, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri, Alberto Fujimori. Tambi\u00e9n los tiene ahora, a veces camuflados de populistas pero aplicando el libreto del libre mercado, y otras abiertamente conservadores como los hacedores de ajustes draconianos que generan tarifazos en los servicios p\u00fablicos y despidos masivos de trabajadoras y trabajadores lanzados a la precarizaci\u00f3n laboral, la flexibilizaci\u00f3n o la poli funcionalidad, el desempleo y la exclusi\u00f3n social cr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>El capitalismo, como ya lo se\u00f1alaron con acierto Karl Marx y Mijail Bakunin, resuelve sus crisis destruyendo fuerzas productivas, incluida la fuerza de trabajo en guerras externas o intestinas.<\/p>\n<p>Ante este desolador panorama no cabe m\u00e1s que autoorganizar la solidaridad y la resistencia de la mujeres y hombres de a pie que obtenemos nuestro sustento cotidiano vendiendo nuestra fuerza de trabajo, dejando cada d\u00eda retazos de nuestra humanidad.<br \/>\n<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos A. 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