{"id":41,"date":"2006-08-27T14:54:01","date_gmt":"2006-08-27T17:54:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=41"},"modified":"2006-08-27T14:54:01","modified_gmt":"2006-08-27T17:54:01","slug":"prostituyen-menores-en-san-miguel-el-salvador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=41","title":{"rendered":"Prostituyen menores en San Miguel, El Salvador"},"content":{"rendered":"<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">En San Miguel, las menores no se prostituyen solas, sino que detr\u00c3\u00a1s de ellas est\u00c3\u00a1 una red que las explota. El Diario de Hoy constat\u00c3\u00b3 durante d\u00c3\u00adas como funciona esta trama.<br \/>\nPublicada 27 de agosto de 2006 , El Diario de Hoy El Salvador\u00c2\u00a0<!--more--><br \/>\n<\/font><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">Son las horas del d\u00c3\u00ada cuando se espera que est\u00c3\u00a9n en la escuela, o en sus hogares haciendo sus tareas.<br \/>\nPero en San Miguel, entre las siete de la ma\u00c3\u00b1ana y las seis de la tarde, hay decenas de ni\u00c3\u00b1as que se dedican a la prostituci\u00c3\u00b3n en las calles de esa ciudad.<br \/>\nHay una zona roja tan conocida que aunque no hay signos en las calles, es f\u00c3\u00a1cil encontrarla. S\u00c3\u00b3lo hay que preguntar por \u00e2\u20ac\u0153El Pirul\u00c3\u00adn\u00e2\u20ac\u009d.<br \/>\nEs un punto c\u00c3\u00a9ntrico, contiguo al estadio, donde aparentemente no pasa nada. Lo \u00c3\u00banico que se aprecia, a simple vista, es un tr\u00c3\u00a1fico intenso de peatones.<br \/>\nSin embargo, las apariencias enga\u00c3\u00b1an. En una esquina de esa zona permanece una anciana vendedora de peri\u00c3\u00b3dicos. Adem\u00c3\u00a1s de vender los diarios, \u00e2\u20ac\u0153monitorea\u00e2\u20ac\u009d el \u00c3\u00a1rea y si observa algo extra\u00c3\u00b1o avisa a otros involucrados en la red que explota a las menores. Ella es tambi\u00c3\u00a9n un referente, un contacto para los que buscan \u00e2\u20ac\u0153servicios\u00e2\u20ac\u009d con menores de edad.  <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">Las ni\u00c3\u00b1as que se prostituyen en estas calles pueden pasar desapercibidas. Con una modesta cartera bajo el brazo, no todas utilizan ropas llamativas o maquillaje. Muy a menudo, provienen de zonas rurales. Bajan a las calles muy temprano, entre las seis y siete de la ma\u00c3\u00b1ana. <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">Los clientes suelen ser hombres mayores, ancianos incluso, de zonas rurales. Por ejemplo, El Diario de Hoy constat\u00c3\u00b3 como un hombre de m\u00c3\u00a1s de 60 a\u00c3\u00b1os, con informaci\u00c3\u00b3n ya facilitada, camin\u00c3\u00b3 hasta el centro de la cuadra y se acerc\u00c3\u00b3 a una joven de pelo corto y rostro redondo. No tiene m\u00c3\u00a1s de 16 a\u00c3\u00b1os.<br \/>\nHubo un intercambio de palabras, una negociaci\u00c3\u00b3n que termin\u00c3\u00b3 abruptamente, cuando el hombre rechaz\u00c3\u00b3 algo, el precio quiz\u00c3\u00a1s. Pero el hombre cambi\u00c3\u00b3 de opini\u00c3\u00b3n, regres\u00c3\u00b3 y acept\u00c3\u00b3 el trato. Juntos, se encaminaron hacia un hospedaje.  <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\"><strong>Un mapa clandestino<\/strong><br \/>\n\u00e2\u20ac\u0153El Pirul\u00c3\u00adn\u00e2\u20ac\u009d no es el \u00c3\u00banico punto de prostituci\u00c3\u00b3n de menores. En el parque Guzm\u00c3\u00a1n, ubicado frente a la alcald\u00c3\u00ada y la catedral, hay tambi\u00c3\u00a9n actividad clandestina que se hace evidente siguiendo algunos cuantos indicadores.<br \/>\nLas menores pueden aparecer como simples vendedoras. Pero nunca acarrean suficientes productos. Usan canastas o guacales peque\u00c3\u00b1os. Personas que trabajan en el parque pueden servir de contacto.<br \/>\nEl perfil de los clientes es tan claro: hombre mayores de 40 a\u00c3\u00b1os y de zonas rurales, con sus sombreros y sus machetes colgando del cincho muchos de ellos. Cuando uno de los periodistas que investig\u00c3\u00b3 para este art\u00c3\u00adculo se sent\u00c3\u00b3 entre los clientes potenciales, fue ignorado por las \u00e2\u20ac\u0153vendedoras\u00e2\u20ac\u009d.  <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">La prostituci\u00c3\u00b3n de menores se detecta en otros puntos c\u00c3\u00a9ntricos: en la avenida Roosevelt frente a la sala de t\u00c3\u00a9 Analy, detr\u00c3\u00a1s de la \u00e2\u20ac\u0153loter\u00c3\u00ada de cart\u00c3\u00b3n\u00e2\u20ac\u009d, detr\u00c3\u00a1s del edificio de la administraci\u00c3\u00b3n de renta, incluso, en el parque infantil.  <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\">En la terminal de oriente y en el parqueo municipal, as\u00c3\u00ad como en el parque Barrios, las j\u00c3\u00b3venes s\u00c3\u00ad llevan maquillaje y visten faldas muy cortas. Utilizan tambi\u00c3\u00a9n el camuflaje de vendedoras, ofrecen tostadas, agua, dulces. Pero como en otros lugares, la cantidad de productos es m\u00c3\u00adnima dado que usan canastas peque\u00c3\u00b1as.<br \/>\nHay algo particular acerca de estas ni\u00c3\u00b1as, una contradicci\u00c3\u00b3n entre la edad que tienen y la que aparentan tener. Dos ni\u00c3\u00b1as, con cuerpos que indican que no son mayores de doce a\u00c3\u00b1os, tienen rostros que las hacen parecer de veinte a\u00c3\u00b1os o m\u00c3\u00a1s.  <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\"><strong>Proxenetas<\/strong><br \/>\nLas menores son s\u00c3\u00b3lo el rostro visible del fen\u00c3\u00b3meno de la prostituci\u00c3\u00b3n infantil en San Miguel.<br \/>\nDetr\u00c3\u00a1s de ellas, hay adultos que se lucran de sus actividades. La anciana vendedora de peri\u00c3\u00b3dicos que vigila una entrada del \u00c3\u00a1rea de \u00e2\u20ac\u0153El Pirul\u00c3\u00adn\u00e2\u20ac\u009d es apenas una pieza en una estructura de relaciones m\u00c3\u00a1s compleja.<br \/>\nLas menores no act\u00c3\u00baan solas. Tambi\u00c3\u00a9n en las calles existe una figura que se aproxima a la figura de la matrona de un prost\u00c3\u00adbulo. En \u00e2\u20ac\u0153El Pirul\u00c3\u00adn\u00e2\u20ac\u009d es una mujer que llaman \u00e2\u20ac\u0153la l\u00c3\u00a9sbica\u00e2\u20ac\u009d la proxeneta.<br \/>\nElla deambula las calles, anuncia problemas potenciales y se asegura que el negocio marche con regularidad.<br \/>\nLos taxistas tambi\u00c3\u00a9n cumplen un papel de intermediarios. Llevan a los clientes que buscan \u00e2\u20ac\u0153servicios\u00e2\u20ac\u009d hasta la matrona o directamente a las menores de edad.<br \/>\nLos taxistas saben c\u00c3\u00b3mo localizar a las prostitutas menores, incluso cuando los puntos de encuentro cambian. Tambi\u00c3\u00a9n tienen una relaci\u00c3\u00b3n econ\u00c3\u00b3mica con los hospedajes, y reciben una comisi\u00c3\u00b3n por cada cliente que llevan.<br \/>\nEsas ni\u00c3\u00b1as est\u00c3\u00a1n en la escala m\u00c3\u00a1s baja del comercio sexual. La dignidad inapreciable de sus cuerpos se oferta a precios nunca mayores de los diez d\u00c3\u00b3lares.<br \/>\nUna menor cobra entre dos y siete d\u00c3\u00b3lares, hasta un m\u00c3\u00a1ximo de diez por prestar \u00e2\u20ac\u0153servicios\u00e2\u20ac\u009d sexuales. Pero con todas las cuotas que deben pagar, incluso el cond\u00c3\u00b3n y los $3 del cuarto, sus ganancias por cliente nunca superan los $4 \u00c3\u00b3 $5.<br \/>\nCon la explotaci\u00c3\u00b3n tambi\u00c3\u00a9n se lucran las maras de la zona, que cobran \u00e2\u20ac\u0153impuestos\u00e2\u20ac\u009d, al utilizar un sistema muy similar al de las extorsiones.  <\/font><\/p>\n<p><font size=\"2\" face=\"Verdana, Arial\" color=\"#000000\"><strong>Explotaci\u00c3\u00b3n<\/strong><br \/>\nLa prostituci\u00c3\u00b3n de menores es un mundo que se esfuerza por permanecer invisible, pero en 2004 hubo un cambio que ha obligado a las instituciones a ver el problema con mayor claridad.<br \/>\n\u00e2\u20ac\u0153La explotaci\u00c3\u00b3n sexual de menores no es un fen\u00c3\u00b3meno nuevo, pero la forma en que lo visualizamos y tratamos cambi\u00c3\u00b3 radicalmente con la reforma de las leyes hace dos a\u00c3\u00b1os\u00e2\u20ac\u009d, comenta Hugo Ram\u00c3\u00adrez, subcomisionado de la Divisi\u00c3\u00b3n de Servicios Juveniles y Familia de la Polic\u00c3\u00ada Nacional Civil.<br \/>\nEl Patronato para el Desarrollo de las Comunidades de Moraz\u00c3\u00a1n y San Miguel (Padecoms), una organizaci\u00c3\u00b3n que maneja un programa local de rehabilitaci\u00c3\u00b3n para menores que viven en condiciones de explotaci\u00c3\u00b3n sexual, estima que hay cerca de mil ni\u00c3\u00b1as s\u00c3\u00b3lo en las calles, una cifra que podr\u00c3\u00ada parecer exagerada, pero que no puede ser f\u00c3\u00a1cilmente rechazada.<br \/>\nUna labor de campo de ocho meses le permiti\u00c3\u00b3 a este programa llevar a cabo un estudio que permite comprender la mec\u00c3\u00a1nica del problema, su organizaci\u00c3\u00b3n en las calles, y una clara identificaci\u00c3\u00b3n de las v\u00c3\u00adctimas y los explotadores.<br \/>\n\u00e2\u20ac\u0153Nuestros objetivos para el estudio base eran claros: cualificar el problema y cuantificar la poblaci\u00c3\u00b3n\u00e2\u20ac\u009d, explic\u00c3\u00b3 Leda L\u00c3\u00b3pez, la coordinadora del programa de Padecoms.<br \/>\n\u00e2\u20ac\u0153Con lo que ahora sabemos, hay que cambiar el enfoque: el problema no es la ni\u00c3\u00b1a, sino el adulto\u00e2\u20ac\u009d.<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En San Miguel, las menores no se prostituyen solas, sino que detr\u00c3\u00a1s de ellas est\u00c3\u00a1 una red que las explota. El Diario de Hoy constat\u00c3\u00b3 durante d\u00c3\u00adas como funciona esta trama. Publicada 27 de agosto de 2006 , El Diario de Hoy El Salvador\u00c2\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-41","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=41"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/41\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=41"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=41"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=41"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}