{"id":4638,"date":"2018-07-26T19:39:30","date_gmt":"2018-07-26T22:39:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=4638"},"modified":"2022-05-02T15:10:20","modified_gmt":"2022-05-02T18:10:20","slug":"adopcion-y-aborto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=4638","title":{"rendered":"Adopci\u00f3n y aborto"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" SIZE=\"2pt\" color=\"#000000\"> Por Gustavo Adolfo Gramajo (Trabajador Social)<br \/>\n<br \/>Hace doce a\u00f1os que participo en el sistema de adopci\u00f3n. All\u00ed me desempe\u00f1o como trabajador social. Aqu\u00ed aporto algunas vi\u00f1etas sobre ese aprendizaje e intervenci\u00f3n.<br \/>\n<br \/>He podido rectificar algunas palabras que se han naturalizado y que se usan en forma corriente, para imprimirles un nuevo significado a partir de una concepci\u00f3n diferente a la hegem\u00f3nica en el campo forense.<br \/>\n<br \/>Las situaciones de la crianza de ni\u00f1xs fuera del sistema legal deben llamarse apropiaciones. Cuando en el imaginario social -y tambi\u00e9n en el territorio judicial- se propaga la versi\u00f3n de que una familia recibi\u00f3 a un ni\u00f1o o una ni\u00f1a, utilizo la expresi\u00f3n &#8220;apropiaron un ni\u00f1o o una ni\u00f1a&#8221;. S\u00ed, porque quienes pueden quedarse con el ni\u00f1o o ni\u00f1a -y aquellos que ofician de intermediarios- se encuentran en situaci\u00f3n de superioridad frente a las familias que deben desistir de esa crianza.<br \/>\n  <!--more--><br \/>\n<br \/>\nEl lenguaje ha construido a tales mujeres, madres principalmente, como quienes deciden desprenderse de sus hijos o hijas porque tienen clara conciencia de tal desentendimiento. Paralelamente, se ve como que es de &#8220;buena gente&#8221; recibir a estxs ni\u00f1xs abandonadxs por esas madres activas en su descuido, calific\u00e1ndolas como aband\u00f3nicas.<br \/>\n<br \/>No, no hay contrato posible de partes iguales u homologables entre ellos. Hay desigualdad inequiparable. Siempre les est\u00e1 vedada a estas mujeres la voluntad o decisi\u00f3n, en el sentido del individualismo filos\u00f3fico. Perpetrado el acto, dejan de existir; son desaparecidas.<br \/>\n<br \/>Tambi\u00e9n, y desde una perspectiva de parecidos de familia, se puede establecer parang\u00f3n entre esas apropiaciones que obran fuera de la ley y se ocultan, con aquellos hechos enmarcados en el Terrorismo de Estado durante la dictadura militar de 1976-1983. <br \/>La gesti\u00f3n de Abuelas de Plaza de Mayo ha develado el contraste siniestro detr\u00e1s de las apropiaciones de ni\u00f1os y ni\u00f1as a quienes se criaba con la conciencia de haber eliminado para siempre a sus padres, a su madre, sin dejar rastros, haci\u00e9ndolo con m\u00e9dicos y una trama eclesi\u00e1stica laical que refrendaba el ominoso crimen de desaparecer a quienes denominaban subversivos, criando a sus hijos con identidades falsas y desquiciando -desde el terror- su construcci\u00f3n identitaria.<br \/>\n<br \/>Lxs ni\u00f1xs en estado de adoptabilidad son -en un alto porcentaje- hijos e hijas de familias de extrema vulnerabilidad que viven en condiciones sociales de inequidad. Al respecto, he fundamentado siempre que la pobreza, la exclusi\u00f3n, el empobrecimiento, nunca son producto de acci\u00f3n voluntaria y subjetiva de quienes la viven y padecen, sino que sobre ellos hay siempre un agente externo: es decir que son hechos pobres. Son hechos pobres por acciones expl\u00edcitas, como las del actual Estado gobernado por la alianza Cambiemos, de car\u00e1cter neoliberal, que aplica pol\u00edticas de mercado, de ajuste y represi\u00f3n, para favorecer la concentraci\u00f3n de riqueza, atropellando salvajemente el sistema de derechos logrados en la d\u00e9cada anterior y en los periodos de gobiernos democr\u00e1ticos y populares.<br \/>\n<br \/>El ser hechos pobres los coloca en un estado de indefensi\u00f3n y aislamiento respecto a la normalidad establecida en las instituciones de la Rep\u00fablica. En el plano moralista -y hasta religioso- se ha actuado con estos sectores desde la beneficencia y la caridad y s\u00f3lo los gobiernos populares restituyeron derechos en un sentido de justicia.  En el sistema de adopci\u00f3n hay un cierto criterio de extracci\u00f3n del Estado que se hace sentir m\u00e1s sobre aquellxs ciudadanxs que no pueden sostener la crianza, a\u00fan a pesar de las garant\u00edas que vino a proveer sobre ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes y sus familias la Ley 26061 en el marco de la Convenci\u00f3n de los Derechos del Ni\u00f1o.<br \/>\n<br \/>En las discusiones sobre la ley de despenalizaci\u00f3n de la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo -dispositivo con media sanci\u00f3n en C\u00e1mara de Diputados de la Naci\u00f3n, por el cual las mujeres podr\u00e1n decidir sobre su propia subjetividad ya no sujetada a la heteronorma patriarcal- un sector ultraconservador, religioso o moralista, fundamentalista anti derechos, ha apelado a arremeter nuevamente sobre las mujeres invisibilizadas hist\u00f3ricamente, ahora coaccionando -de modo extorsivo con argumentos metaf\u00edsicos- a resignarse y prolongar la gestaci\u00f3n, planteando implementar mecanismos ex\u00f3genos e invasivos que llaman solidarios y de contenci\u00f3n, de acci\u00f3n simb\u00f3licamente residual, para que una vez nacido el ni\u00f1o o ni\u00f1a lo cedan en adopci\u00f3n -cuesti\u00f3n principal-. Y otra vez se cierne la cosificacion interminable sobre los cuerpos y subjetividades naturalizados como contingentes de la mujer espec\u00edficamente pobre, objeto, despreciada por hombres y mujeres que nada les importa de su historia, dolores y deseos de ser.<br \/>\n<br \/>Hoy, con el proyecto impusado por un sector de la sociedad que intenta impedir la sanci\u00f3n de una ley de pol\u00edtica de salud social, se puede cometer otra violencia estatal que obture expl\u00edcitamente la posibilidad de reconocer que detr\u00e1s de las mujeres pobres se encuentra el derecho a ser ciudadanas, a visibilizarse como sujetas, a tener entidad propia y, como canta la murga uruguaya Falta y Resto, <i>\u201c&#8230;donde no falte nadie por ser mujer&#8230;\u201d<\/i>.<br \/>\n<\/p>\n<p><u>Nota<\/u>:<br \/>\n<br \/>Quise compartir este texto, que trata sobre la relaci\u00f3n entre Adopci\u00f3n y aborto como t\u00f3picos que se vincularon en la discusi\u00f3n de la Ley de interrupci\u00f3n voluntaria de la gestaci\u00f3n.<br \/>\n<br \/>Es una propuesta que hago desde mi lugar como trabajador social, interviniendo en el registro de adopci\u00f3n del poder judicial, como militante de derechos humanos con adhesi\u00f3n a las consignas de g\u00e9nero y de diversidad y como docente universitario de la carrera de trabajo social.  <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo Adolfo Gramajo (Trabajador Social) Hace doce a\u00f1os que participo en el sistema de adopci\u00f3n. All\u00ed me desempe\u00f1o como trabajador social. Aqu\u00ed aporto algunas vi\u00f1etas sobre ese aprendizaje e intervenci\u00f3n. He podido rectificar algunas palabras que se han naturalizado y que se usan en forma corriente, para imprimirles un nuevo significado a partir de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-4638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-cuestion-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4638"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4638\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4639,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4638\/revisions\/4639"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}