{"id":4755,"date":"2020-12-23T14:54:42","date_gmt":"2020-12-23T17:54:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=4755"},"modified":"2022-05-02T15:02:27","modified_gmt":"2022-05-02T18:02:27","slug":"reflexiones-en-torno-a-los-usuarios-como-sujetos-de-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=4755","title":{"rendered":"Reflexiones en torno a los usuarios como sujetos de deseo"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Verdana, Arial\" size=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Sabrina Anabella Negrin *<\/p>\n<p>La categor\u00eda \u201cdeseo\u201d para pensar a los sujetos que demandan nuestra actuaci\u00f3n profesional ha sido com\u00fanmente subvalorada tanto en la literatura de la disciplina as\u00ed como en las intervenciones en el campo. Recuperar esta dimensi\u00f3n supone abogar por el derecho a desear, sin desconocer los otros derechos y las necesidades que atraviesan la cotidianeidad de los sujetos. En este sentido, desear es un acto revolucionario.<br \/>\n<!--more--><\/font><\/p>\n<p><font face=\"Verdana, Arial\" size=\"2pt\" color=\"#000000\"><\/p>\n<p><b>Consideraciones generales<\/b><\/p>\n<p>El deseo es una dimensi\u00f3n casi olvidada dentro del trabajo social. Existe numerosa literatura en torno a los usuarios como sujetos de necesidades y derechos. Pero \u00bfqu\u00e9 quieren los usuarios?, \u00bfcon qu\u00e9 sue\u00f1an, qu\u00e9 anhelan?<\/p>\n<p>Es necesario entender al deseo no como un impulso libre, ni como una energ\u00eda libidinal que puede \u201csujetarse\u201d a cualquier objeto. En su lugar, el deseo debe ser pensado como una preferencia, con contenidos tanto conscientes como inconscientes, hacia determinados satisfactores en lugar de otros, es decir, implica una priorizaci\u00f3n en el nivel de las necesidades simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Dicha preferencia puede explicarse, en parte, por la existencia de satisfactores que presentan mayor significatividad para el sujeto, en relaci\u00f3n tanto a su trayectoria de vida como a los rasgos de personalidad m\u00e1s o menos durables derivados de \u00e9sta.<\/p>\n<p>Sin embargo, pensar al deseo como puramente libre y exento de condicionamiento ser\u00eda adoptar una posici\u00f3n ingenua. El habitus (Bourdieu, 2016) debe ser en este punto de considerado: percibimos opciones en tanto sujetos ubicados dentro un determinado lugar en el campo, que se nos hace cuerpo. No se trata de olvidar el rol fundamental de las necesidades, sino permitirnos como profesionales y permitir al usuario proyectarse m\u00e1s all\u00e1 de sus necesidades materiales inmediatas. Estas \u00faltimas deben ser satisfechas, claro est\u00e1, en tanto son un derecho. \u00bfPero de qu\u00e9 manera? \u00bfCon qu\u00e9 satisfactores de preferencia?  \u00bfC\u00f3mo continuamos, luego de satisfechas, hacia intervenciones m\u00e1s integrales, que rescaten la singularidad y sean, al tiempo, m\u00e1s efectivas?<\/p>\n<p><b> Desear es un acto pol\u00edtico<\/b><\/p>\n<p>Validar el deseo hist\u00f3rica y socialmente invalido del usuario, es un acto pol\u00edtico, revolucionario.  Descontruir la representaci\u00f3n que tienen las instituciones y muchos de los profesionales que en ella trabajan acerca de los usuarios como sujetos reducidos a sus necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas (pareciera ser que un usuario s\u00f3lo quisiera comer y vivir bajo techo), al tiempo que cuestionar con el otrx que demanda las maneras en que se puede ampliar esta \u00faltima (el usuario se ha amoldado a pedir s\u00f3lo lo que las instituciones consideran que necesita operando sobre su persona un reduccionismo atroz), incit\u00e1ndolo a desear poder desear, es decir, desear poder desear lo menos limitadamente posible, haciendo asequibles recursos (Oliva, 2003) que antes no lo eran. Desde el punto de vista de la intervenci\u00f3n, apostar al deseo es estrat\u00e9gico, especialmente en el nivel comunitario, fomenta la movilizaci\u00f3n popular en torno a la consecuci\u00f3n de no s\u00f3lo lo que se necesita, sino tambi\u00e9n lo que se quiere, luchando por la ampliaci\u00f3n de la oferta de satisfactores o creando colectivamente los mismos. El deseo, entonces, es tambi\u00e9n un derecho.<\/p>\n<p><b>Resignificando la intervenci\u00f3n profesional<\/b><\/p>\n<p>Retomando la noci\u00f3n de aprendizaje significativo proveniente de la pedagog\u00eda <b><i>-1-<\/i><\/b>, co-construir con el usuario aquello que hace \u201canclaje\u201d en experiencias anteriores significa implicarlo en la intervenci\u00f3n. Cabe destacar que no deseamos aqu\u00ed caer en una mirada psicologizada de la intervenci\u00f3n, perdiendo de vista las mediaciones, sino poner \u00e9nfasis en la singularidad con la que atraviesan las tensiones sociales a cada sujeto con el que trabajamos.<\/p>\n<p>Las intervenciones que \u201colvidan\u201d el deseo del sujeto tienden a caer en la cosificaci\u00f3n y alienaci\u00f3n de este \u00faltimo, homogeneizando a los usuarios y categoriz\u00e1ndolos: Sujetos con necesidades alimenticias, sujetos con necesidades habitacionales, etc.  Esto implica colocarlos en un lugar pasivo y es, en cierto punto, estigmatizante \u00bfS\u00f3lo los ricos tienen personalidad? \u00bftodos los pobres son iguales?<br \/>\nAdem\u00e1s, la intervenci\u00f3n cae en recetas pre-fabricadas y son menos efectivas ya que el compromiso del sujeto con una estrategia planteada desde la necesidad lo implica menos que una construida tanto desde esta \u00faltima como desde el deseo. Una mirada estrat\u00e9gica desde nuestra profesi\u00f3n consistir\u00eda en convocar desde la necesidad para construir el deseo.<\/p>\n<p>Para el profesional, encontrarse con el deseo del otrx significa renunciar a controlarlo todo, implica v\u00e9rselas con lo imprevisto de la singularidad del usuario que es m\u00e1s otro que nunca.<\/p>\n<p>Los usuarios son, entonces, sujetos de derechos y necesidades, pero, tambi\u00e9n, sujetos de deseo.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p><b><i>-1- <\/i><\/b> V\u00e9ase: Ausubel, D.P. (1960).&nbsp;The use of advance organizers in the learning and retention of meaningful verbal material. Journal of Educational Psychology, 51, 267-272.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">AUSUBEL, D. (1960). The use of advance organizers in the learning and retention of meangful verbal material. Journal of Educational Psychology, 267-272.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">BOURDIEU, P. (2016). La distinci\u00f3n: criterio y bases sociales del gusto. Penguin Randmon House Grupo Editorial Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">OLIVA, A. (2003). Los recursos en la intervenci\u00f3n profesional. Grupo de Investigaci\u00f3n y Acci\u00f3n Social.<\/p>\n<p><\/font><font face=\"Verdana, Arial\" size=\"2pt\" color=\"#000000\">* Sabrina Anabella Negrin. Trabajadora Social (Instituto Superior Mar\u00eda Auxiliadora, Bah\u00eda Blanca, Argentina).<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sabrina Anabella Negrin * La categor\u00eda \u201cdeseo\u201d para pensar a los sujetos que demandan nuestra actuaci\u00f3n profesional ha sido com\u00fanmente subvalorada tanto en la literatura de la disciplina as\u00ed como en las intervenciones en el campo. 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