{"id":4829,"date":"2022-02-22T09:09:46","date_gmt":"2022-02-22T12:09:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=4829"},"modified":"2022-04-29T15:17:31","modified_gmt":"2022-04-29T18:17:31","slug":"infancia-y-derechos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=4829","title":{"rendered":"Infancia y Derechos"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Por Vanesa Leopardo *<br \/>El cuidado de la infancia suele resultar un territorio de disputas, una suerte de puja en torno a qui\u00e9n le corresponde la cuesti\u00f3n de protegerla, \u00bfal sistema educativo, de salud, al sistema judicial, desarrollo social, a las familias, a la comunidad?<br \/>El escenario actual da cuenta de un siempre emergente debate acerca del cuidado de la ni\u00f1ez por lo que infancia y Derechos se encuentran (una vez m\u00e1s) de un modo dial\u00e9ctico e inquietante.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><!--more--><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>I<br \/>Decir infancia en un relato general es correr el riesgo de eludir que no hay procesos homog\u00e9neos para los distintos sectores sociales, hay particularidades; que la multiplicidad en la experiencia infantil se produce al articularse con otras categor\u00edas de diferenciaci\u00f3n social (raza, sexo, g\u00e9nero, religi\u00f3n, condiciones materiales de vida, creencias), y que muchos ni\u00f1os y ni\u00f1as no viven la infancia, sin siquiera decidirlo.<br \/>Podr\u00edamos decir que, al menos, dos dimensiones conforman lo que denominamos infancia: la enunciaci\u00f3n y la experiencia. Si bien las categor\u00edas siempre guardan una distancia respecto de los fen\u00f3menos que intentan explicar, hoy la brecha entre la enunciaci\u00f3n y la experiencia social aumenta.<br \/>Pero no podemos obviar una tercera dimensi\u00f3n que la atraviesa y la influye -como condici\u00f3n de posibilidad- la gubernamentalidad. Ello involucra dispositivos e instituciones, saberes y tecnolog\u00edas de intervenci\u00f3n por parte del Estado, en clave de edad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>II<br \/>Como plantea el historiador P. Ari\u00e8s (1987), la protecci\u00f3n de la infancia por parte del mundo adulto emerge casi en simult\u00e1neo a la visibilizaci\u00f3n y el reconocimiento de la existencia de una poblaci\u00f3n infantil como grupo diferenciado de otros.<br \/>\u201cEsta invenci\u00f3n o descubrimiento \u2013al decir de algunos historiadores\u2013 llev\u00f3, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, a la emergencia de un moderno sentimiento de infancia y de una concepci\u00f3n peculiar de necesidades infantiles que, no obstante sus grandes variaciones, a\u00fan es posible rastrear en las actuales concepciones sobre la\u00a0ni\u00f1ez\u201d (Villalta, Carla- 2021).<br \/>A partir de ello venimos transitando distintos modos de infancias que son \u201cintervenidos\u201d bajo el lema de su atenci\u00f3n y cuidado. Esto, lejos de ser un proceso lineal, se constituye en un devenir en el que distintos significados sustentan diferentes modos de intervenci\u00f3n.<br \/>En relaci\u00f3n a ello es interesante consideran que las pol\u00edticas y otras formas de intervenci\u00f3n en el mundo infantil no son constructos solamente sino productores de sentido, sustentando pr\u00e1cticas que influyen en las condiciones concretas de existencia.<br \/>Quiero decir con esto que tanto la infancia como todo aquello que sucede en nombre de su protecci\u00f3n son construcciones sociales; no naturales, no sin variaciones, no sin dimensiones ideol\u00f3gicas, pol\u00edticas, morales en juego, a trav\u00e9s de los que se define qu\u00e9 es lo que necesitan los ni\u00f1os y ni\u00f1as y quien es responsable de brind\u00e1rselo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>III<br \/>\u00bfA qui\u00e9n le compete cuidar a la infancia?<br \/>A quien le corresponde cuidar a la infancia y bajo qu\u00e9 condiciones se establecen las responsabilidades relativas de cada qui\u00e9n, han sido temas no exentos de tensiones ideol\u00f3gicas. Particularmente en nuestro pa\u00eds, la preocupaci\u00f3n gubernamental por la infancia ha transitado desde la protecci\u00f3n y el acogimiento a la penalizaci\u00f3n y criminalizaci\u00f3n de ni\u00f1os \u2013supuestamente- aut\u00f3nomos.<br \/>Durante el siglo XX, denominado \u201cel siglo del ni\u00f1o\u201d, surge la categor\u00eda de \u201cmenor en riesgo moral y material\u201d, que se separa de la idea de \u201cni\u00f1o o hijo\u201d -circunscripto al \u00e1mbito privado de la familia-, y de la noci\u00f3n de \u201calumno\u201d -reducido a la escuela- (ambas instituciones concebidas como los principales espacios de hospitalidad y cuidados en la ni\u00f1ez).<br \/>Con la expansi\u00f3n de la noci\u00f3n de ni\u00f1o como sujeto social -en t\u00e9rminos de adquisici\u00f3n de Derechos- se modifican las leyes y se reconoce el acceso de ni\u00f1as y ni\u00f1os a la protecci\u00f3n y el cuidado. Esto instala la cuesti\u00f3n del cuidado infantil como un Derecho, al menos en el terreno normativo (en nuestro pa\u00eds: la Convenci\u00f3n incorporada a la Constituci\u00f3n Nacional, la Ley de Protecci\u00f3n Integral, entre otras).<br \/>El siglo del ni\u00f1o es un tiempo en el que algunas cosas comienzan a constituirse en un problema social: que se le pegue a un ni\u00f1o comienza a nombrarse como maltrato infantil.<br \/>Siempre resulta \u00fatil pensar las condiciones y caracter\u00edsticas de producci\u00f3n discursiva, ya que a partir de eso se asignan atributos que sirven para construir los dispositivos de cuidados en cada caso, y que sujetan al ni\u00f1o a su peque\u00f1ez. La peque\u00f1ez de la necesidad del cuidado de los adultos. No hay Derecho Humano en la infancia que sea posible sin ser mediatizado por el mundo adulto, de este modo siempre infancia es una categor\u00eda relacional en la que se revela un poder.<br \/>El menor, primero, y Sujeto de Derechos m\u00e1s tarde, se constituyen \u2013fundamentalmente- en objetos de las ciencias jur\u00eddicas y el discurso judicial. De all\u00ed que, en la actualidad, surgen posicionamientos y debates acerca de la existencia (o no) de denuncias previas cuando algo terrible acontece en la vida de un ni\u00f1o. \u00bfSi hab\u00eda denuncias era objeto de cuidado de los tribunales?, \u00bfantes lo fue solo de la familia?, \u00bfsi all\u00ed no funcion\u00f3 pudo serlo de la escuela?.<br \/>Ninguna de estas preguntas nos acerca a una respuesta un\u00edvoca. El ejercicio de los Derechos para los ni\u00f1os entrelaza siempre distintos \u00e1mbitos o escenarios y actores de su vida: el lugar donde viven con el lugar donde estudian, su familia extensa, el espacio donde realizan deportes, el barrio. Esto es, a mayor inserci\u00f3n social, m\u00e1s ser\u00e1n los \u00e1mbitos habitados por adultos que \u2013se supone- resguardan los Derechos del ni\u00f1o. Emerge aqu\u00ed otra vez la cuesti\u00f3n de la experiencia: las condiciones reales en que se es ni\u00f1o o ni\u00f1a, en que transcurre la infancia. Las condiciones reales de inserci\u00f3n y de cuidado.<br \/>Es bueno considerar que la noci\u00f3n de ni\u00f1o como Sujeto de Derechos introduce modificaciones en el modo en que se lo concibe pero tambi\u00e9n comienza a delinear responsabilidades en torno a su cuidado. Es decir, si hay un ni\u00f1o que debe ser cuidado, indefectiblemente debe haber un adulto que debe cuidar. Por tanto, no solo se define la ciudadan\u00eda infantil -que inscribe a la ni\u00f1ez como actor social- sino que se determina tambi\u00e9n, en simult\u00e1neo, que ese ni\u00f1o no tiene el poder de los adultos para influenciar o determinar su propia experiencia. Aqu\u00ed radica la verdadera asimetr\u00eda en la relaci\u00f3n entre adultos y ni\u00f1os: el hecho de que estos \u00faltimos dependen de los primeros y no a la inversa. Pero \u00bflo estamos haciendo bien?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Bibliograf\u00eda<br \/>\u2022 Ari\u00e8s, P. (1987)\u00a0El ni\u00f1o y la vida familiar en el Antiguo R\u00e9gimen.\u00a0Madrid: Taurus.<br \/>\u2022 Llobet, Valeria (2021). Infancias, pol\u00edticas y Derechos. Clase III de la Diplomatura Superior en Infancia, Educaci\u00f3n y Pedagog\u00eda\/FLACSO. Cohorte 17.<br \/>\u2022 Villalta, Carla (2021). Estado, familias e infancia. T\u00e9cnicas de gesti\u00f3n y dispositivos jur\u00eddico-burocr\u00e1ticos destinados a la infancia. Clase XII de la Diplomatura Superior en Infancia, Educaci\u00f3n y Pedagog\u00eda\/FLACSO. Cohorte 17.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Vanesa Leopardo<br \/>Licenciada en Trabajo Social (UNLP). Magister en Salud Mental (UNER). Profesora e Investigadora. Concepci\u00f3n del Uruguay, Entre R\u00edos, Argentina.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Vanesa Leopardo *El cuidado de la infancia suele resultar un territorio de disputas, una suerte de puja en torno a qui\u00e9n le corresponde la cuesti\u00f3n de protegerla, \u00bfal sistema educativo, de salud, al sistema judicial, desarrollo social, a las familias, a la comunidad?El escenario actual da cuenta de un siempre emergente debate acerca del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-4829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-cuestion-de-la-ninez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4829"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4835,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4829\/revisions\/4835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}