{"id":852,"date":"2010-05-26T21:42:44","date_gmt":"2010-05-26T23:42:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.margen.org\/wp\/?p=852"},"modified":"2010-05-26T21:42:44","modified_gmt":"2010-05-26T23:42:44","slug":"en-deuda-con-nuestra-propia-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.coopmargen.ar\/wp\/?p=852","title":{"rendered":"En deuda con nuestra propia Historia"},"content":{"rendered":"<p><font  face=\"Verdana\" size=\"2pt\" color=\"#000000\">Por Jos\u00e9 Luis Parra<br \/>\nArgentina suele ser llamada \u201ccrisol de razas\u201d como modo de significar una combinaci\u00f3n necesaria para la conformaci\u00f3n de una sociedad multi\u00e9tnica. Como advirtiera Arturo Jauretche, la &#8220;Historia oficial&#8221; nos ha castigado con much\u00edsimas &#8220;zonceras&#8221; que han dejado huellas profundas en varias generaciones de argentinos. El tal \u201ccrisol\u201d es otro enga\u00f1o de aquella clase que ejerci\u00f3 su hegemon\u00eda luego del derrocamiento de Rosas en 1852, imponi\u00e9ndose como la elite nativa gerenciadora del poder econ\u00f3mico de las grandes potencias capitalistas. Mientras se recib\u00eda a millones de inmigrantes pobres para servir de mano de obra barata a los fines de la producci\u00f3n de materias primas, se avanzaba en la consolidaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n sobre los territorios ind\u00edgenas.<br \/>\nLa conquista de la Patagonia y del Chaco, realizada por el Estado argentino a fines del siglo XIX, signific\u00f3 la muerte y expulsi\u00f3n de miles de ind\u00edgenas de sus tierras en una acci\u00f3n definida como &#8220;la Conquista del Desierto&#8221;.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nLos pueblos originarios fueron sometidos y hasta extinguidos, como los Onas en el sur patag\u00f3nico. Millones de hect\u00e1reas fueron saqueadas e integradas al sistema econ\u00f3mico mundial.<br \/>\nLa fundamentaci\u00f3n de la conquista abarc\u00f3 la biolog\u00eda, la filosof\u00eda e incluso la religi\u00f3n. Pero fue sintetizada maravillosamente en la expresi\u00f3n &#8220;Conquista del Desierto&#8221;, escondiendo imp\u00fadicamente la matanza de sus habitantes. De tal modo, se mostr\u00f3 a los conquistadores como virtuosos dominadores de un &#8220;p\u00e1ramo desierto&#8221;, &#8220;inh\u00f3spito&#8221;, &#8220;inculto&#8221; y &#8220;ajeno&#8221; a la civilizaci\u00f3n.<br \/>\nEsa explicaci\u00f3n deber\u00eda llenar de verg\u00fcenza a quienes contin\u00faan ense\u00f1\u00e1ndola y reproduciendo el modelo de injusticia y dominaci\u00f3n. Sin embargo, &#8220;la zoncera sigue viva&#8221; en nuestras aulas y en nuestra bibliograf\u00eda. As\u00ed, por ejemplo, en  la &#8220;Historia gr\u00e1fica de la Argentina contempor\u00e1nea&#8221;, de Editorial Hyspam\u00e9rica, se afirma que: <i>&#8220;La patagonia se incorpor\u00f3 definitivamente a la Naci\u00f3n entre 1879 y 1885, despu\u00e9s de que expediciones sucesivas, enviadas por el gobierno nacional, aniquilaran a las tribus abor\u00edgenes y comenzaran, de manera met\u00f3dica, la organizaci\u00f3n de los territorios, la fundaci\u00f3n de ciudades y la explotaci\u00f3n de los recursos naturales de la regi\u00f3n austral.<br \/>\nHasta entonces, poco se hab\u00eda concretado en materia de poblamiento, y en la inmensa regi\u00f3n comprendida entre el R\u00edo Negro y el Canal de Beagle, entre la Cordillera de los Andes y el Oc\u00e9ano Atl\u00e9ntico, s\u00f3lo exist\u00edan algunos peque\u00f1os enclaves que llevaban una vida casi vegetativa. Ni siquiera se hab\u00edan establecido con precisi\u00f3n los l\u00edmites que nos separaban de Chile.<br \/>\nEl fuerte Pav\u00f3n,&#8230;, ratificaba la presencia argentina al sur de la Patagonia&#8230; Era una posici\u00f3n vital para los intereses nacionales, pues Chile ambicionaba decididamente esos territorios. El fort\u00edn,&#8230; serv\u00eda no s\u00f3lo para defender la soberan\u00eda en el sur, sino tambi\u00e9n como base de los intercambios comerciales con los indios tehuelches, y una de sus funciones era ense\u00f1ar a los ind\u00edgenas a respetar a las autoridades locales&#8221;. <\/i><\/p>\n<p>Como algo natural, y olvidando a los verdaderos due\u00f1os de sus posesiones, se\u00f1ala: <i>&#8220;La Tierra del Fuego se incorpor\u00f3 al dominio argentino en la d\u00e9cada del ochenta. Hasta entonces, la hab\u00edan frecuentado marinos, balleneros y misioneros&#8230;&#8221;<\/i><\/p>\n<p>De acuerdo a esa descripci\u00f3n, Tierra del Fuego habr\u00eda estado deshabitada hasta que llegaron -afortunadamente para la civilizaci\u00f3n- los blancos europeos. Sin embargo, en la misma obra se muestra la &#8220;otra cara&#8221;, como si los autores no quisieran tomar partido y mantuvieran -si esto fuera posible- la equidistancia, con lo que terminan planteando una narraci\u00f3n esquizofr\u00e9nica:<br \/>\n<i>&#8220;&#8230;hasta 1880 los ind\u00edgenas eran due\u00f1os y se\u00f1ores. Se trataba de tribus empobrecidas por el contacto frecuente con los blancos, que les suministraban alcohol y los agred\u00edan de m\u00faltiples maneras.<br \/>\nHacia 1880 el poder\u00edo de estas indiadas (araucanos y ranqueles) estaba ya debilitado. Calfulcur\u00e1, el temible se\u00f1or de Salinas Grandes, hab\u00eda sido derrotado por el Ej\u00e9rcito Nacional en la batalla de San Carlos, en 1872.<br \/>\nLa historia de la \u00faltima parte de la conquista del desierto resulta particularmente dram\u00e1tica si se la considera desde el punto de vista de los ind\u00edgenas vencidos&#8230;<br \/>\nPorque las enfermedades, la pobreza, la aceptaci\u00f3n de la derrota aceleraron la desaparici\u00f3n de los ind\u00edgenas patag\u00f3nicos. Tambi\u00e9n contribuyeron a tal situaci\u00f3n otros factores, que el padre Alberto Agostini ennumera&#8230; &#8216;Aventureros de la peor especie, buscadores de oro y cazadores de focas, cometieron impunemente actos nefastos contra esas infelices criaturas a quienes despu\u00e9s ultimaban sin piedad. Para los onas, el principal agente de su r\u00e1pida extinci\u00f3n fue la persecuci\u00f3n despiadada y sin tregua que le hicieron los estancieros, por medio de peones ovejeros quienes, estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiros de winchester o los envenenaban con estricnina, a punto casi de exterminarlos, hasta quedar como \u00fanicos due\u00f1os de los campos primeramente ocupados por los abor\u00edgenes&#8230;&#8221;<br \/>\n<\/i><br \/>\nPor su parte, el reconocido cient\u00edfico Francisco P. Moreno se\u00f1al\u00f3 en 1897 que: <i>&#8220;en la dura guerra a los ind\u00edgenas se cometieron no pocas injusticias, y con el conocimiento que tengo de lo que pas\u00f3 entonces, declaro que no hubo raz\u00f3n alguna para el aniquilamiento de las indiadas que habitaban el sud del lago Nahuel &#8211; Huapi, pudiendo decir que si se hubiera procedido con benignidad esas indiadas hubieran sido nuestro gran auxiliar para el aprovechamiento de la Patagonia&#8230;&#8221;.<br \/>\n<\/i><br \/>\nEl triunfo y saqueo sobre los pueblos originarios fue saludado luego con el homenaje al General Julio A. Roca, responsable de la conformaci\u00f3n de la Argentina moderna entregada al imperialismo brit\u00e1nico. Su imagen se eleva como monumento en la Plaza \u201cExpedicionarios del Desierto\u201d ubicada en el Centro C\u00edvico de San Carlos de Bariloche y se muestra triunfadora en nuestro billete de mayor denominaci\u00f3n.<br \/>\nLamentablemente -y para nuestra verg\u00fcenza- Argentina contin\u00faa endeudada con su propia Historia. <\/p>\n<p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Luis Parra Argentina suele ser llamada \u201ccrisol de razas\u201d como modo de significar una combinaci\u00f3n necesaria para la conformaci\u00f3n de una sociedad multi\u00e9tnica. Como advirtiera Arturo Jauretche, la &#8220;Historia oficial&#8221; nos ha castigado con much\u00edsimas &#8220;zonceras&#8221; que han dejado huellas profundas en varias generaciones de argentinos. 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