Por Vane Leopardo *
Se conocen dos tipos de criminalización, la primera es un marco a través del cual el Estado desarrolla políticas y acciones de contención, disuasión y control social, determinando previamente una serie de conductas como peligrosas y nocivas, sobre las que establece respuestas. Esto se hace en abstracto, es decir que se desconoce previamente quienes serán las personas que van a realizar dichas conductas.
Y la segunda que, a diferencia de la anterior, recae sobre destinatarios determinados. Se basa en la construcción de un mensaje respecto de un grupo de población, generando en los receptores sensaciones de temor y rechazo, de lo que se desprende un pedido urgente de medidas, y que termina por cerrar maravillosamente en la judicialización.
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